¿Qué hacer frente al Mega Niño?
En un contexto marcado por la incertidumbre política y los efectos cada vez más visibles de la crisis climática, especialistas nacionales vienen advirtiendo sobre la ocurrencia de un Fenómeno de El Niño de gran intensidad, con impactos potenciales en la costa, la sierra y la Amazonía. Aunque el país ya conoce los efectos de estos eventos climáticos, la recurrencia y severidad de los últimos episodios plantean nuevos desafíos para la gestión del riesgo, la adaptación y la protección de las poblaciones más vulnerables. Ante este escenario, surge una pregunta urgente: ¿qué hacer frente a un “Mega Niño” y qué tan preparado está el Perú para enfrentarlo?
Este fue el tema central del programa de esta semana de La Hora Verde, titulado “¿Qué hacer frente al Mega Niño?”, que contó con la participación de Pedro Ferradas, experto en Gestión del Riesgo y Adaptación al Cambio Climático; Miluska Ordóñez, coordinadora regional del Proyecto Alerta y Acción Temprana Multiamenaza en los Andes de Practical Action LATAM; y Antony Apeño, biólogo e investigador de CooperAcción especializado en temas marino-costeros.
Durante el programa, Miluska Ordóñez explicó que el Fenómeno de El Niño no es un evento nuevo, sino un proceso recurrente que históricamente ha afectado al país. Sin embargo, señaló que las condiciones actuales generan preocupación debido a la mayor frecuencia e intensidad con que estos eventos vienen presentándose. Indicó que el calentamiento anómalo de las aguas del océano Pacífico puede desencadenar lluvias extremas, inundaciones, deslizamientos y otros impactos severos, especialmente en un país con altos niveles de vulnerabilidad. Asimismo, advirtió que, si bien existen avances normativos y herramientas de planificación para la gestión del riesgo, persisten importantes limitaciones institucionales, presupuestales y de articulación entre los distintos niveles de gobierno que dificultan una preparación efectiva frente a estos escenarios.
Por su parte, Pedro Ferradas señaló que, aunque no existe una relación directa y comprobada entre el cambio climático y la ocurrencia del Fenómeno de El Niño, sí existen evidencias de que el calentamiento global podría estar incrementando la intensidad y frecuencia de eventos extremos asociados, como sequías e inundaciones. Destacó la necesidad de recuperar una visión histórica sobre estos fenómenos para evitar que cada emergencia sea tratada como un evento aislado. Asimismo, alertó sobre las limitadas capacidades institucionales de los gobiernos regionales y locales para enfrentar una eventual crisis climática de gran magnitud, y planteó la urgencia de fortalecer la organización comunitaria, ampliar la cobertura del seguro agrario catastrófico, mejorar los sistemas de alerta temprana y acelerar medidas de preparación en las zonas más vulnerables del país.
En tanto, Antony Apeño abordó los impactos que un evento de estas características podría tener sobre las comunidades costeras y la actividad pesquera. Explicó que los cambios en las condiciones oceanográficas pueden alterar la disponibilidad de especies marinas, afectando directamente los medios de vida de miles de pescadores artesanales y acuicultores. Además, señaló que las variaciones en los caudales de los ríos, el arrastre de sedimentos y contaminantes hacia el mar, así como la ubicación de viviendas en zonas expuestas a inundaciones, incrementan los riesgos para las poblaciones costeras. En ese sentido, cuestionó el carácter reactivo de las políticas públicas frente a estos eventos y remarcó la necesidad de implementar medidas preventivas que permitan reducir los impactos sociales y económicos antes de que ocurra una emergencia.
A lo largo del programa también se abordaron temas como la diferencia entre el denominado “Niño costero” y el “Niño global”, los efectos del fenómeno en la Amazonía y la sierra, la importancia de la infraestructura verde para enfrentar sequías e inundaciones, el fortalecimiento de los sistemas de alerta temprana, la gestión territorial del riesgo y las brechas existentes en la preparación de las instituciones públicas. Los especialistas coincidieron en que el país aún mantiene una débil cultura de prevención y que las acciones suelen concentrarse en la respuesta a las emergencias, en lugar de priorizar la reducción de riesgos y la adaptación.
En el cierre del programa, los invitados hicieron un llamado a las futuras autoridades nacionales, regionales y locales para asumir con responsabilidad la preparación frente a un posible Fenómeno de El Niño de gran intensidad. Asimismo, destacaron que el país cuenta con información científica suficiente para anticiparse a los riesgos, pero que ello requiere voluntad política, coordinación institucional y una participación activa de la ciudadanía. Coincidieron en que la prevención, la planificación territorial y el fortalecimiento de la resiliencia de las comunidades serán factores clave para reducir los impactos humanos, sociales y económicos de un evento climático que podría poner nuevamente a prueba la capacidad de respuesta del Estado peruano.
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