Planes de ordenamiento territorial, una estrategia para “criar el agua” y cuidar la vida
Comuneros de la comunidad campesina de Payancca durante la jornada de reforestación con plantaciones de queuña.

Foto: Valeria Cajia – CooperAcción, 2025.
El Plan de Ordenamiento Territorial Comunal es una herramienta que ayuda a las comunidades a gestionar adecuadamente sus territorios al promover la restauración y recuperación de praderas naturales, bosques nativos y la protección de áreas de recarga hídrica; además de redefinir áreas agrícolas y de pastoreo, identificar potencialidades para nuevas iniciativas como el turismo e infraestructuras productivas, entre otras. También permite establecer acuerdos para limitar prácticas que degradan los suelos y el sobrepastoreo.

Vista aérea de la comunidad campesina de Payancca.
Imagen aérea: Valeria Cajia – CooperAcción, 2026.
La elaboración del plan de ordenamiento territorial es todo un proceso interno de análisis y reflexión sobre la situación actual, las posibilidades y limitaciones de las transformaciones y los sueños de futuro a largo plazo. No es un proceso sencillo, pues implica debatir y concertar las diferentes miradas y puntos de vista de todas las familias comuneras.
Payancca es una comunidad quechua de más de cien familias, ubicada en el distrito de Tambobamba, provincia de Cotabambas, en el sur andino del Perú, donde se implementa un Plan de Ordenamiento Territorial desde hace ocho años.
Como parte de este proceso del plan de ordenamiento territorial, la comunidad campesina de Payancca cuenta con 104 hectáreas bajo clausura y protección. En este marco, se reforestaron un promedio de 55 hectáreas desde el año 2018 a 2025 con plantaciones de pino y queuña de siete folíolos, como parte de las acciones para la recuperación de los ecosistemas y la gestión sostenible de su territorio.

Clausura de praderas y forestación de una parte de la comunidad de Payancca.
Imagen satelital: CooperAcción

Área forestada entre 2018 y 2019 en la comunidad campesina de Payancca.
Foto: Valeria Cajia – CooperAcción y Lorenzo Soliz-IPDRS, 2026.
Asimismo, la comunidad construyó más de 4500 metros lineales de zanjas de infiltración. Todo ello con la idea de sembrar y criar el agua para la vida en la comunidad.

Zanjas de infiltración realizadas con trabajo comunal en Payancca.
Imagen aérea: Valeria Cajia – CooperAcción, 2026.
Hoy, tras ocho años de la clausura, en el monitoreo realizado el 16 de julio se pudo evidenciar cambios sustantivos en el área: bosques con especies nativas y de pino que superan los 12 metros de altura. En un área de 1 m² se identificaron e inventariaron 22 especies nativas: salvia, pilli, ichu, marancera, oreja de venado, cisa, hongos comestibles, ccapaso, ttaya, mullakqa, oqe pasto de la familia de las leguminosas, pampa muña, qqetu qqetu, papel papel, penqa penqa, rata rata, silcawi, jhusqa — que tiene la capacidad de fijar nitrógeno en el suelo—, tayanca, chilca, irqe kiska y cancer qora; con portes que varían entre 20 centímetros y un metro de altura. También se observó mayor humedad dentro del bosque y una temperatura más baja que en el área circundante. Asimismo, existe presencia de fauna silvestre, como venados y aves. El paisaje ha cambiado totalmente, embelleciendo esta zona ubicada a 4240 msnm.

Inventario de especies recuperadas en ocho años de la clausura de praderas y forestación.
Foto: Valeria Cajia – CooperAcción, 2026
“Cómo no voy a estar orgulloso viendo todo esto tan verde y con pastos que abundan. Todo esto que tenemos ahora es gracias al esfuerzo comunal, al trabajo y a las reuniones. Los dirigentes que me han seguido han dado continuidad al Plan de Ordenamiento Territorial. Sin este plan sería difícil; estaríamos como otras comunidades, con cerros pelados y sin agua”, señaló René Vivanco, expresidente de la comunidad campesina de Payancca, durante el monitoreo realizado en julio de 2026.

Diálogo de René Vivanco, expresidente de la comunidad campesina de Payancca, con la misión de monitoreo de TACSA/IPDRS y CooperAcción.
Foto: Valeria Cajia – CooperAcción
“Miren, estas especies ya han botado la semilla para que siga regenerándose esta área. Cuando hay sobrepastoreo, el ganado no deja madurar ni semillar las plantas, y cada vez son más bajas hasta que se pierden, en muchos casos, porque ya no hay semilla de reposición. Esa es la ventaja de la clausura. Aquí hay variedad de gramíneas y de leguminosas que mejoran el suelo y alimentan y nutren mejor al ganado; además, entre especies se ayudan y se cubren. Esa es la agroecología: diversidad de especies nativas; nada viene de afuera, solo el pino”, explicó Humberto Huamani, técnico de CooperAcción.

Humberto Huamani, de CooperAcción, explica sobre las semillas de las especies recuperadas en la parte baja del área forestada y reforestada en 2022.
Foto: Valeria Cajia – CooperAcción, 2026
Al igual que Payancca, las comunidades de Qqueuñapampa, Chullupata y Asaccasi, en la provincia de Cotabambas, también vienen implementando sus planes de ordenamiento territorial y acciones de clausura y reforestación. Estos avances representan importantes logros para fortalecer la adaptación al cambio climático, ya que contribuyen a la recuperación de los ecosistemas, incrementan la disponibilidad de agua para el consumo humano, animal y el riego, y promueven una gestión sostenible del territorio.
Estos planes también contribuyen a la defensa del territorio. Por ejemplo, frente a la compra de tierras comunales por parte de empresas mineras, que buscan pagar precios irrisorios argumentando que no tienen condiciones para la producción agropecuaria, con el desarrollo de los Planes de Ordenamiento Territorial Comunal (POTC) y la agroecología, las comunidades han fortalecido la valoración de sus tierras y su territorio, al reconocer que en ellos desarrollan diversas actividades productivas, económicas, ambientales y socioculturales.
Estas acciones se llevan a cabo con el acompañamiento de CooperAcción, el apoyo financiero del CCFD y la Agencia Francesa de Desarrollo (AFD), y el monitoreo del IPDRS, en el marco del Programa TACSA.