El presupuesto frente a El Niño no llega ni a la rodilla del riesgo

La respuesta de este gobierno para el 2026 equivale a 3% de la pérdida proyectada para este año y a 1,1% del impacto estimado para el bienio. Presupuesto y pérdidas no son magnitudes idénticas, pero el contraste revela la escala del desafío. La distribución territorial coincide solo parcialmente con las zonas expuestas y todavía no permite seguir cada sol hasta el distrito beneficiado.
El Perú enfrenta lluvias, inundaciones y pérdidas económicas recurrentes, pero el presupuesto específico registrado para el fenómeno de El Niño (FEN) sigue siendo pequeño, no llega ni al 2% del presupuesto nacional (PN), no hace frente al tamaño del riesgo, es un presupuesto irregular y discontinuo (solo años 2023, 2024 y 2026 tienen presupuesto). Es así que mientras el presupuesto registrado para 2026 asciende a S/ 179.5 millones, las pérdidas económicas podrían alcanzar S/ 16 000 millones entre 2026 y 2027 y cerca de ocho millones de personas se encuentran expuestas a riesgo muy alto de inundación. No significa que todas resultarán damnificadas, pero sí muestra la enorme distancia entre la escala del riesgo y los recursos previstos.
Analizando el presupuesto, extraído del MEF al 25.08.26 se registra S/ 179.5 millones para atender emergencias asociadas al FEN: apenas 0.07% del presupuesto nacional. El punto más alto del periodo fue 2023, con S/ 4 105.5 millones —1.74% del presupuesto nacional—; en 2024 la asignación cayó a S/ 525.8 millones y para 2025 la serie analizada no muestra recursos.

Una respuesta grande para reaccionar, pequeña para transformar
El núcleo comparable de la base disponible corresponde a 2023 y 2024. En esos dos años se programaron S/ 4 631.3 millones y se devengaron S/ 3 288.1 millones: una ejecución acumulada de 71%. Además, 89% del marco del bienio se concentró en 2023, lo que muestra una respuesta fuertemente asociada a la coyuntura.

La composición también importa: 95.3% del presupuesto se canalizó mediante actividades y solo 4.7% mediante proyectos. A la vez, 75.2% correspondió a gasto corriente y 24.8% a gasto de capital. Esto no significa que las actividades sean innecesarias: durante una emergencia se necesitan bienes, personal, mantenimiento y logística. Sin embargo, el perfil sí sugiere una prioridad por la respuesta operativa sobre las inversiones capaces de reducir vulnerabilidades de manera duradera.

¿Qué se financió?
La función agropecuaria recibió la mayor participación del bienio (31%), seguida por defensa y seguridad nacional (191%), orden público y seguridad (10%), transporte (9%) y saneamiento (8%). La distribución confirma el peso de la atención inmediata y de la operación logística, aunque también incluye medidas en salud, vivienda, educación y gestión del riesgo. Hay, además, un desbalance que merece atención: pesca recibió S/ 14.2 millones, apenas 0.3% del marco 2023–2024, pese a que Credicorp Capital identifica a la agricultura y la pesca entre los sectores más expuestos al Niño Costero. Esto plantea una pregunta pública: ¿la asignación sectorial refleja realmente el riesgo económico y social?

La transparencia también es prevención
Un presupuesto de emergencia necesita rapidez, pero también trazabilidad. Sin metas físicas, ubicaciones consistentes y resultados verificables, la ciudadanía puede conocer cuánto se asignó y cuánto se devengó, pero no necesariamente qué cambió en el territorio.

Del análisis del presupuesto 2023-2024, se podría afirmar que 82.5% del presupuesto fue ejecutado desde Lima. Ese dato describe la sede de las entidades ejecutoras, no el destino final de los recursos. De hecho, los campos con el nombre de la meta geográfica repiten con frecuencia la ubicación de la entidad y pueden inducir a error. Al reconstruir el departamento de la meta mediante su código, Lima representa 57.5% del marco del bienio. Además, 25.4% del presupuesto tiene una meta departamental distinta de la sede de la entidad ejecutora. El hallazgo cambia la interpretación: existe una fuerte centralización administrativa, pero no todo el gasto ejecutado desde Lima se quedó en Lima.
¿El presupuesto coincide con el riesgo climático?
La correspondencia es parcial. El escenario de riesgo por lluvias de CENEPRED para enero–marzo de 2024 ubicó las mayores poblaciones en riesgo muy alto de inundación en Piura, Ica, Cajamarca, Áncash y Loreto. Piura y Áncash están entre los territorios con mayores montos, pero Cajamarca y Loreto aparecen con asignaciones mucho menores. Ica, pese a su elevada población expuesta, recibió bastante menos que Piura.

En el nivel de riesgo alto, CENEPRED destacó a Lima, La Libertad y Lambayeque por su gran población expuesta; los tres también figuran entre los departamentos con mayor presupuesto. Hay, por tanto, señales de alineamiento, pero no una regla proporcional y transparente.
El problema no es solo cuánto se gasta, sino cuánto podemos saber
Los datos muestran recursos relevantes, pero una arquitectura presupuestal todavía demasiado orientada a reaccionar, con poca inversión en proyectos y con categorías que hacen difícil vincular el gasto con resultados. También muestran una coincidencia territorial incompleta: varias zonas muy expuestas reciben montos importantes, mientras otras quedan poco visibles.

La primera reforma es geográfica: cada registro debería identificar de forma consistente el departamento, la provincia y el distrito de intervención. La segunda es programática: separar con claridad prevención, preparación, respuesta y reconstrucción. La tercera es de resultados: enlazar el presupuesto con obras, servicios, población atendida e indicadores de riesgo antes y después de la intervención.
Un presupuesto que no llega ni a la rodilla del riesgo no se corrige solo gastando más. Se corrige gastando antes, mejor y con trazabilidad territorial.
Fuentes: El análisis principal usa las bases de gasto de emergencias FEN de 2023 y 2024, elaboración propia con información del Portal de Datos Abiertos del MEF y del escenario oficial de riesgo ante lluvias asociadas al Fenómeno El Niño de CENEPRED.