El elefante en la habitación
Estamos en medio de un nuevo fenómeno de El Niño. Muchas predicciones señalan que es un evento extraordinario, algunos no dudan en llamarlo “Godzilla” o “el mayor en 150 años”. Lo cierto es que los limeños estamos viviendo, en pleno julio, días más cálidos que en el verano. Deberíamos estar con chompa y quejándonos de que hace “mucho frío”, como todos los años. No recuerdo nunca jamás un invierno tan caliente como este, con temperaturas de entre 26 y 30 grados.
Pero hay un elefante en la habitación, algo enorme que nadie quiere mencionar. Se habla de “El Niño” como un fenómeno natural y de este evento como algo extraordinario, y todo eso es verdad. Pero lo que nadie dice es que hoy en día cualquier fenómeno de El Niño se produce sobre condiciones artificialmente calientes, en un mundo que ya está ardiendo debido al cambio climático antropogénico -es decir, creado por el ser humano.
Los datos son claros. La oscilación periódica entre los años cálidos de El Niño y los años fríos de La Niña es un proceso natural. Pero las mediciones muestran que cada nuevo Niño alcanza picos de temperatura más altos, y que cada nueva Niña -supuestamente “fría”- es en realidad más cálida que los Niños de años pasados, como se observa en el gráfico.

Es muy simple. Imaginemos una tina llena de agua fría: si le echamos una jarra de agua caliente -las famosas “ondas kelvin”- tendremos un agua un poco tibia, y ese sería un año de El Niño de tiempos normales. Pero ¿qué pasa si nuestra tina inicial tiene agua que ya está tibia? Al echarle la jarra de agua caliente, el resultado será agua caliente.
Eso es lo que está ocurriendo ahora. Nuestro Océano Pacífico ya está más caliente de lo que debiera, y cada año más y más. Es así que, por física simple, cada oscilación El Niño se traduce en aguas aún más calientes. Y eso significa en la costa lluvias extremas, inundaciones, huaycos y olas de calor, así como desaparición de peces y mortandad de animales marinos; todo ello mientras al mismo tiempo habrá sequía en las regiones andinas.
Veamos la temperatura superficial del Océano Pacífico entre 1991 y 2026. La línea roja es este año:

Preparémonos para un Niño extraordinario, sí. Pero exijamos que se nos hable con la verdad. Esto no es “natural”, porque estos Niños en esteroides de los últimos años se vuelven cada vez más graves por el cambio climático. Gentil cortesía de la adicción de nuestras economías a quemar combustibles fósiles y al enorme lobby de las compañías petroleras. Es absurdo escuchar a políticos, periodistas y meteorólogos hablar de “El Niño” por aquí y “El Niño” por allá sin atreverse a mencionar al elefante en la habitación.