La paralización de la planta y un proceso administrativo inconcluso

La Gerencia Regional de Energía, Minas e Hidrocarburos del Gobierno Regional de Cusco ordenó en octubre de 2024 la paralización de la mencionada planta, tras detectar incumplimientos ambientales relacionados con el manejo de residuos y posibles afectaciones a fuentes hídricas. Sin embargo, en septiembre de 2025, mediante Resolución Gerencial Regional N.° 00222-2025-GR CUSCO/GREMH, se levantó la medida de paralización, pese a tener observaciones técnicas y cuestionamientos sobre el cumplimiento de las obligaciones ambientales.

    El mismo informe advierte irregularidades en la gestión administrativa, como la demora en la remisión del expediente a la Gerencia Regional de Recursos Naturales y su permanencia física en oficinas sin trámite oportuno, lo que retrasó el proceso sancionador.

    Los pobladores denuncian una serie de abusos vinculados a la operación de la planta, incluyendo desalojos violentos, amenazas e intimidación. Según testimonios recogidos en la zona, varios comuneros habrían sido expulsados de sus terrenos, incluso con la participación de personal contratado. La comunera Clelia Chura Zevallos, denunció la afectación a su vivienda, la pérdida de animales y constantes amenazas, así como la apertura de zanjas alrededor de su propiedad.

    Especialistas advierten que el caso refleja problemas estructurales en la fiscalización ambiental en contextos de minería en proceso de formalización, como la demora en la toma de decisiones, la limitada capacidad de supervisión, la falta de sanciones efectivas y la ausencia de u monitoreo independiente. El caso ha sido remitido al Ministerio de Energía y Minas, en el marco de la Ley N.° 32213 y su reglamento, que otorga a la Dirección General de Formalización Minera competencias en estos procesos.

    Hasta ahora, la situación en Huallpamayo continúa sin resolución definitiva, tanto en el ámbito administrativo como en el penal. El avance de la minería artesanal, informal y de pequeña escala se ha intensificado en los últimos años en esta provincia cusqueña. En la actualidad se estima que existen numerosos proyectos en marcha sin un control efectivo, lo que viene generando impactos negativos en los ecosistemas, las fuentes de agua y en las actividades tradicionales como la agricultura y la ganadería.

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