La minería ilegal se expande en Condorcanqui
La provincia de Condorcanqui, en el departamento de Amazonas, se ha consolidado como una zona de expansión de minería ilegal que se impone de manera violenta, contra las comunidades de la zona y sus ecosistemas.
Más de 60 dragas trabajan día y noche en el río Cenepa, frente a bases militares y nadie las detiene. Se abastecen en grifos flotantes que les venden combustible y mercurio en medio del río. Y no es solo el Cenepa: también hay dragas en los ríos Marañón y Santiago, en la misma provincia de Condorcanqui. Un monitoreo satelital realizado en agosto de este año da cuenta de que el número de dragas se habría triplicado en este río.
Las comunidades denuncian que incluso niños son captados por las mafias que controlan esta actividad. Mientras el Estado no llega, son las comunidades awajún y wampís quienes vigilan sus ríos y tratan de resistir frente a este avance. Varios expertos señalan que, si no se actúa de manera efectiva, en Condorcanqui puede reproducirse lo que ya ha ocurrido en la zona de La Pampa, en Madre de Dios.