La agenda ambiental en las elecciones regionales y municipales
A pocos días de las elecciones regionales y municipales, la agenda ambiental parece ocupar un lugar secundario en el debate electoral. Mientras las candidaturas concentran sus propuestas en temas como seguridad, empleo, infraestructura y desarrollo, en los territorios se acumulan problemas vinculados con la contaminación, la minería, la crisis hídrica, la pérdida de ecosistemas y los impactos del cambio climático. ¿Qué lugar están ocupando estos temas en las propuestas de quienes buscan gobernar las regiones y municipios?
Este fue el tema central de una nueva edición de La Hora Verde, donde se conversó con Iván Brehaut, de la Asociación Pro Purús; Yolanda Maque, de la Red Muqui Sur; y Patricia Alata, de Lima Cómo Vamos, sobre los desafíos ambientales que enfrentan la Amazonía, el sur andino y Lima. La conversación permitió revisar no solo las principales problemáticas de estos territorios, sino también las competencias y herramientas con las que cuentan las autoridades regionales y municipales para responder a ellas.
Desde la Amazonía, Iván Brehaut señaló que existen agendas diferenciadas entre regiones, pero también problemas que se repiten. En Loreto, explicó, la minería ilegal en el río Nanay ha concentrado buena parte de la atención de las candidaturas, mientras otros territorios presentan niveles de afectación mayores. También cuestionó que las carreteras sean planteadas constantemente como una respuesta al desarrollo amazónico sin considerar sus impactos ambientales, los costos de mantenimiento y la expansión de actividades ilegales que pueden acompañar la apertura de nuevas vías. Para Brehaut, el debate no debería plantear una oposición entre desarrollo y ambiente, sino discutir qué tipo de desarrollo se quiere promover y cómo este puede responder realmente a las necesidades de la población.
El representante de la Asociación Pro Purús también puso énfasis en la responsabilidad de los gobiernos regionales y locales frente a problemas como la minería ilegal, la deforestación y otras economías ilegales. Aunque reconoció que existen competencias y recursos que dependen del Gobierno nacional, señaló que también hay herramientas de coordinación que pueden ser utilizadas desde los gobiernos subnacionales. En ese sentido, destacó la importancia de fortalecer espacios como las mesas regionales de protección de defensores y las mesas contra la tala ilegal y la minería, así como de promover una mayor cooperación entre las distintas instituciones.
En el sur andino, Yolanda Maque explicó que los temas ambientales tampoco están siendo priorizados en las campañas de regiones como Cusco, Apurímac y Puno. Las propuestas se concentran principalmente en proyectos económicos y de infraestructura, mientras reciben menor atención la protección de las cabeceras de cuenca, la gestión del agua y la crisis climática. La presencia de la minería formal e informal en territorios donde nacen las fuentes de agua genera además preocupación por la contaminación y sus impactos sobre las comunidades. A esto se suma la posibilidad de periodos de sequía que pueden afectar la producción agropecuaria y, con ello, la seguridad alimentaria de las ciudades.
Frente a este escenario, Maque destacó las iniciativas que vienen desarrollando las propias comunidades, como la siembra y cosecha de agua, la forestación con plantas nativas, la construcción de cochas y la actualización de estatutos comunales para proteger estas infraestructuras naturales como bienes comunes. También resaltó el trabajo de organizaciones y redes de comunicadores para visibilizar estas problemáticas durante el proceso electoral y buscar que sean incorporadas en las agendas de las candidaturas. Para la representante de la Red Muqui Sur, estas experiencias muestran que existen alternativas frente al extractivismo y que es necesario fortalecer una mayor conciencia ambiental y climática en autoridades y ciudadanía.
En Lima, Patricia Alata señaló que la agenda ambiental tampoco ha ocupado un espacio significativo en el debate electoral, pese a que las problemáticas ambientales aparecen de manera constante entre las principales preocupaciones de la ciudadanía en los estudios de percepción realizados por Lima Cómo Vamos. La contaminación del aire, los residuos sólidos, la pérdida de áreas verdes y la exposición a fenómenos climáticos forman parte de una problemática que afecta directamente la calidad de vida. A ello se suma la dependencia de Lima respecto de recursos provenientes de otros territorios y la necesidad de comprender la ciudad no solo como un espacio construido, sino también como un ecosistema.
Alata también llamó la atención sobre la necesidad de coordinar las políticas ambientales más allá de los límites administrativos. La gestión de residuos, la movilidad, las ciclovías, las fuentes de agua y los ecosistemas requieren articulación entre municipios y distintos niveles de gobierno. Frente al estrés hídrico y otros impactos climáticos que se profundizarán en los próximos años, señaló que las futuras autoridades deberán tener capacidad para coordinar y dialogar. También resaltó la importancia de abordar la injusticia ambiental dentro de la propia ciudad, donde los impactos negativos no se distribuyen de manera uniforme y existen zonas en las que se ha normalizado la degradación ambiental.
A lo largo del programa, los tres participantes coincidieron en que los problemas ambientales no están separados de las demás preocupaciones de la ciudadanía. El agua, la alimentación, la movilidad, la salud, la vivienda y los espacios públicos están vinculados con la forma en que se gestionan los territorios. Al mismo tiempo, las experiencias compartidas desde la Amazonía, el sur andino y Lima muestran que existen comunidades, organizaciones y ciudadanos que ya vienen desarrollando propuestas frente a estos desafíos.
A pocos días de las elecciones regionales y municipales, el reto será que las nuevas autoridades incorporen estas problemáticas en sus agendas y generen espacios de diálogo con las organizaciones, comunidades y ciudadanos que vienen trabajando en sus territorios. Como se señaló durante el programa, la agenda ambiental no debería entenderse como un tema separado del desarrollo, sino como parte de las condiciones necesarias para construir territorios con mejores condiciones de vida.