Cambio climático y El Niño: los desafíos que enfrenta el Perú ante un escenario cada vez más extremo

Publicado el: 18 de septiembre, 2026

El Perú enfrenta un nuevo episodio del fenómeno de El Niño mientras el calentamiento global continúa modificando las condiciones climáticas del planeta. En este contexto, ¿qué relación existe entre ambos fenómenos y qué podemos esperar en los próximos meses? ¿Está el país preparado para enfrentar los impactos diferenciados que podrían presentarse en sus distintas regiones?

Estas preguntas fueron abordadas en una nueva edición de La Hora Verde, programa de actualidad ambiental de CooperAcción, que contó con la participación de Juan Bordera, periodista, comunicador y activista climático desde España; Laura Paccini, investigadora en ciencias de la atmósfera y docente de la Pontificia Universidad Católica del Perú; y Micaela Guillén, coordinadora del Movimiento Ciudadano frente al Cambio Climático.

Paccini explicó que el actual fenómeno de El Niño se desarrolla sobre una base climática diferente debido al incremento sostenido de las temperaturas globales. Señaló que actualmente se observa un calentamiento tanto en el Pacífico cercano a las costas peruanas como en el Pacífico Central, y que los pronósticos apuntan a que el fenómeno alcanzará su pico hacia finales de año. En este escenario, las temperaturas continuarán elevándose durante los próximos meses.

La investigadora precisó que los impactos no serán iguales en todo el territorio peruano. Mientras que el calentamiento del mar frente a las costas del norte genera una alta probabilidad de lluvias en esa zona, en la sierra central y sur y en la Amazonía existe una mayor variabilidad. Históricamente, explicó, estas regiones han presentado una disminución de las precipitaciones durante eventos de El Niño, aunque los efectos pueden variar según las características de cada episodio.

Por su parte, Juan Bordera abordó la situación desde una perspectiva global y señaló que distintas regiones del hemisferio norte han experimentado olas de calor excepcionales durante los últimos meses. Para el periodista, estos fenómenos deben entenderse dentro de un contexto más amplio de calentamiento global, en el que también se viene incrementando el desequilibrio energético del planeta. Bordera cuestionó además la distancia entre la gravedad de la crisis climática y las respuestas que vienen adoptando los gobiernos.

El comunicador sostuvo que la crisis climática tendrá consecuencias que van más allá de los fenómenos meteorológicos extremos, debido a sus efectos sobre la producción y disponibilidad de alimentos, los recursos y las condiciones de vida de las poblaciones. En ese sentido, planteó la necesidad de discutir cambios en los patrones de producción y consumo y una reducción de las desigualdades, considerando además las limitaciones materiales y energéticas que enfrenta la transición hacia otros modelos.

A su turno, Micaela Guillén señaló que las organizaciones sociales y territoriales vienen percibiendo desde hace varios años los cambios asociados a la crisis climática y desarrollando estrategias de adaptación, como la protección de semillas y alternativas frente a las sequías. Sin embargo, cuestionó que las políticas públicas no estén respondiendo con la misma intensidad frente a los riesgos que enfrentan los territorios. También sostuvo que el país no se encuentra suficientemente preparado para los impactos que podrían presentarse durante los próximos meses.

Guillén advirtió además que los efectos de la crisis climática se suman a las presiones que enfrentan distintos territorios debido a actividades extractivas y otras intervenciones sobre los ecosistemas. En ese contexto, destacó la importancia de proteger bosques, ríos, páramos, bofedales y ecosistemas marino-costeros, que resultan fundamentales para enfrentar y adaptarse a los impactos del cambio climático.

Los especialistas coincidieron en que los efectos de este escenario se traducen en lluvias intensas, sequías, temperaturas más elevadas, afectaciones a la agricultura, dificultades en el acceso a alimentos y mayores impactos sobre ecosistemas y poblaciones vulnerables. Frente a ello, los próximos meses plantean desafíos diferenciados para las distintas regiones del país y exigen fortalecer las medidas de prevención y adaptación.

El fenómeno de El Niño forma parte de la variabilidad natural del clima, pero actualmente ocurre en un planeta que ya registra temperaturas más elevadas. La conversación puso sobre la mesa la necesidad de comprender esta interacción y de asumir que la crisis climática no es un escenario futuro, sino una realidad que ya está generando cambios y que requiere respuestas desde el Estado, los territorios y la sociedad.

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