Frente a las amenazas y la violencia: guardias indígenas de cuatro países se unen en territorio awajún para defender la vida
«Hasta que no se apague el sol.» Con ese lema se resume el Encuentro Internacional sobre Protección de Territorios, Pueblos, Cuerpos y Culturas Indígenas, realizado entre el 27 y el 29 de agosto en Chiriaco, provincia de Bagua (Amazonas).
El encuentro fue organizado por el Gobierno Territorial Autónomo de la Nación Awajún (GTAA), con el apoyo de CooperAcción, dentro del «Quinquenio de Reivindicación del Derecho a la Libre Determinación de la Nación Originaria Awajún 2025-2030».

¿Cuál fue el objetivo de este intercambio internacional? Como lo explica el Pamuk del GTAA, Gil Inoach Shawit, los problemas que enfrenta el pueblo awajún no solo los afectan a ellos, sino que son parte de un sistema global que está impactando a todo el territorio amazónico.
Por eso, sostuvo, es muy importante desarrollar encuentros de carácter internacional como este, donde se intercambian experiencias y lecciones aprendidas que sirven para reforzar el sistema interno de vigilancia, patrullaje y custodia territorial.
«Creo que hay que establecer una red de policías territoriales o comunitarias a nivel de los pueblos indígenas de la Amazonía peruana, y que sea reconocido por el Estado. Asimismo, la Policía no debe actuar sola, está subordinada al sistema de justicia indígena. También contar con otras estrategias importantes como los patrullajes permanentes, la articulación con la fuerza pública contra la minería ilegal, el narcotráfico y la tala ilegal, la comunicación digital y la alerta temprana, y la instalación de puestos de control en zonas estratégicas para impedir el ingreso de las economías ilegales», mencionó el Pámuk Gil Inoach.
Una convocatoria regional
Cerca de un centenar de personas, provenientes de Perú, Colombia, Ecuador y México, asistieron al encuentro internacional. Entre ellas, representantes de organizaciones awajún de Amazonas (entre mancomunidades, mayores y capitanes de distintas cuencas), delegaciones asháninka, shipibo-konibo y kakataibo, autoridades originarias de Puno y Lambayeque, la Vicaría de Jaén y organizaciones como CECOSEC, CARE y CART, todas del Perú.

También participaron delegados del Consejo Regional Indígena del Cauca (CRIC) de Colombia, del Consejo de Gobierno de la Nacionalidad Kichwa de Pastaza (PAKKIRU) de Ecuador, del Concejo Mayor de Cherán de México, y representantes de MISEREOR y otras organizaciones acompañantes.

A ellos se sumó un contingente amplio de integrantes de las policías comunitarias awajún, provenientes de puestos ubicados en el Cenepa, el Alto Marañón, el Alto Mayo, Nieva, Buchigkis y otras zonas.

Gil Inoach Shawit explicó que el sistema de vigilancia comunitaria awajún ha sido ancestral y que, actualmente, lo están relanzando con una versión más actualizada frente a los problemas que se presentan en el territorio, razón por la cual denominan a sus policías comunitarios como «policías territoriales».

Este relanzamiento, señaló, responde a amenazas como la minería ilegal, el narcotráfico, la tala indiscriminada de los bosques y el incremento de la delincuencia, además de la necesidad de proteger a la comunidad frente a las violencias contra las mujeres y las niñas.
Ana Leyva, coordinadora del Programa Amazónico de CooperAcción, explicó que el encuentro tuvo como protagonistas a los pueblos que cuentan con guardia, policía indígena o sistema de seguridad en sus territorios, tanto en el Perú como en países con experiencias importantes en la materia, como Colombia, Ecuador y México.
«Pensamos que en este intercambio de aprendizajes se necesita reflexionar para sacar enseñanzas que nos permitan afrontar las distintas amenazas que hoy enfrentan los pueblos indígenas. La situación en los territorios es muy compleja, y esos pueblos necesitan alimentarse de otras experiencias. Por eso, el gobierno autónomo, con nuestro apoyo, brindó ese espacio para que puedan beber de ese pozo de experiencias: aprender unos de otros», señaló.
Tres días de diálogo
La jornada inaugural, realizada el jueves 27, se abrió con un saludo awajún y una mesa de honor, seguida de un primer panel sobre el origen de las guardias y policías territoriales indígenas y su situación actual, organizado junto con CooperAcción. El resto del día combinó dinámicas participativas con trabajos grupales por país y por temática, orientados a identificar las amenazas comunes que enfrentan los territorios, los pueblos, los cuerpos y las culturas indígenas.
El viernes 28 se desarrolló un segundo panel centrado en las experiencias, estrategias y acciones concretas de las guardias y policías indígenas en el control territorial y el trabajo colectivo. La jornada cerró con una «feria de conclusiones» por estrategia y la lectura de un pronunciamiento conjunto, seguida de las palabras de clausura del Pámuk.

El sábado 29, la delegación visitó la comunidad de Umukai-Nazaret, donde se realizaron actos culturales, un diálogo con la comunidad y autoridades, y terminó con un compartir antes del retorno a Chiriaco.

Experiencias compartidas
Edinson Oveidir Ramos Usnas, coordinador regional de la Guardia Indígena del Consejo Regional Indígena del Cauca (CRIC), Colombia, explicó que esta guardia nace en un contexto de violencia, con el llamado a pacificar y armonizar los territorios, siempre orientada por sus autoridades y comunidades. Señaló que la principal amenaza para el pueblo indígena Nasa —catalogada incluso por la Corte Constitucional de Colombia, e investigada hoy por la Fiscalía General de la Nación— es el delito de genocidio.
«Llevamos más de 50 guardias asesinados sólo en cinco años. A eso se suman la minería ilegal, el narcotráfico y el reclutamiento de menores. Una de las estrategias que más nos ha ayudado a permanecer resistiendo han sido las escuelas de formación política y operativa de la Guardia Indígena: no hemos dejado de aprender, de compartir experiencias y de fortalecernos, tanto en lo político como en lo físico», destacó el líder indígena.

Para el coordinador regional del CRIC, la solidaridad entre pueblos frente a estas amenazas es clave.
«La historia siempre ha unido a los pueblos indígenas de la Abya Yala para resistir. Ante los atropellos, la solidaridad entre pueblos es fundamental: los pueblos indígenas no tenemos fronteras, y por eso estamos aquí. Lo que nos llevamos como Guardia Indígena del CRIC es la experiencia de compartir, de entender las visiones y los objetivos de la Guardia Indígena de otros países. Seguiremos visitando y llegando a otros países con un único fin: hablar de unidad, de estrategias, de defensa territorial, de defensa de la vida, de defensa de nuestra Madre Tierra», destacó.
El Encuentro Internacional de Chiriaco fue posible gracias a la organización del Gobierno Territorial Autónomo de la Nación Awajún (GTAA), autoridad que convocó y condujo el proceso en su territorio, con el apoyo de CooperAcción. Ambas organizaciones continuarán dando seguimiento a los acuerdos y compromisos asumidos en el encuentro.
