Perú en el espejo de Nepal

Un terrible alud sepultó hoy 26 de agosto pueblos enteros en Nepal, cerca de la frontera con China, en los Himalayas. Al momento en que escribo estas líneas, se habla de un centenar de muertos y al menos 400 desaparecidos, aunque por las imágenes que han circulado por Internet podría ser mucho más, pues la magnitud del fenómeno ha sido gigantesca, con olas de hasta seis metros de altura.
Inicialmente se informó que el origen de este alud habría sido un sismo, pero con el transcurso de las horas se ha corregido esa información: el Servicio Geológico de EEUU ha señalado que las ondas sísmicas que se detectaron han sido producto del deslizamiento, y no su causa.
Entonces, ¿qué es lo que ha ocasionado este desastre?
Vamos a decirlo con todas sus letras: el calentamiento del planeta.
Así es. Según informa el periodista científico Michael Le Page en New Scientist, lo que ha ocurrido es que las altas temperaturas de los últimos días causaron un derretimiento en los glaciares de la zona, a unos 5200 metros de altitud. Las imágenes satelitales muestran que en las últimas 24 horas los glaciares habían perdido “bastante nieve”. El agua líquida así generada se filtró hasta la base del glaciar, actuando como lubricante y permitiendo que este colapsara.
El deshielo de los glaciares no es una novedad: con el aumento de temperaturas, la velocidad de pérdida de hielo en la región del Hindu Kush-Himalaya se ha duplicado desde el año 2000. Y se estima que esto genera alto riesgo de colapsos y desbordamiento de lagos que pueden causar este tipo de desastres.
El Perú debe mirarse en el espejo de Nepal. No solo estamos sometidos a la posibilidad de sismos, como el que causó la tragedia de Yungay en 1970. Además, sabemos que el país ha perdido casi la mitad de sus glaciares, y esa tendencia sigue en aumento debido al calentamiento global. Regiones como Áncash o Cusco, entre otras, concentran elevados riesgos de deslaves, colapso de glaciares y desborde de lagunas como consecuencia de ese derretimiento.
La pregunta no es si estamos preparados, porque evidentemente no lo estamos. La pregunta es por qué este tema no es prioridad número uno en la agenda política y pública. ¿Cuántos muertos más necesitamos para darnos cuenta que el cambio climático es una emergencia?