Tambogrande: ¿viejo conocido con nuevo nombre?

ProInversión ha informado de la existencia de un nuevo proyecto minero a su cargo: El Algarrobo (US$350 millones), localizado en el distrito piurano de Tambogrande. César Peñaranda, director de servicios de la agencia estatal Proinversión, dio a conocer que se trata de una iniciativa privada autosostenible (IPA), que podría ser adjudicada en el tercer trimestre […]

ProInversión ha informado de la existencia de un nuevo proyecto minero a su cargo: El Algarrobo (US$350 millones), localizado en el distrito piurano de Tambogrande.

César Peñaranda, director de servicios de la agencia estatal Proinversión, dio a conocer que se trata de una iniciativa privada autosostenible (IPA), que podría ser adjudicada en el tercer trimestre del 2019. ProInversión ha evitado dar mayores precisiones sobre el particular, debido a que aduce que está obligada a mantener la confidencialidad de las IP hasta la publicación de su declaratoria de interés.

El nombre de la empresa interesada en El Agarrobo no ha sido revelado, si bien trascendió que podía tratarse de una empresa canadiense o una peruana. Sin embargo, la ficha resumen del proyecto es bastante clara: el Algarrobo no es otra cosa que el yacimiento TG-3, uno de los tres que formaron parte en su momento  del controvertido proyecto Tambogrande, la primera gran inversión minera paralizada por la resistencia de todo un pueblo en el Perú: como se sabe, el año 2002, en esa localidad se organizó la primera consulta ciudadana en América Latina sobre un proyecto minero y luego de varias marchas y contramarchas el proyecto Tambogrande fue paralizado el año 2003.

Ahora se trata de un proyecto que a la fecha se encuentra en la etapa de formulación. Esta etapa comprende la evaluación técnica, económica y financiera del proyecto de la Asociación Público Privada (APP) y la elaboración del Informe de Evaluación, advirtiendo las dificultades o trabas futuras.

Insistencia en retomar el proyecto

Como se recuerda, la canadiense Manhattan Minerals pretendía explotar  el yacimiento de Tambogrande, empezando por la zona localizada debajo del poblado del mismo nombre, conocida como TG-1. Se trataba, no obstante, de una iniciativa fuertemente cuestionada ya que en el Valle de San Lorenzo se había implantado con éxito, desde mediados de la década del 50 del siglo pasado, una próspera actividad agrícola conectada a importantes mercados de exportación. Desde un inicio los agricultores de Tambogrande percibieron al proyecto minero como una amenaza a la importante producción agrícola del valle, principalmente limones y mangos, entre otros productos.

Imagen: Correo

Además, “El desarrollo de esta propuesta implicaba el reasentamiento del centro poblado de Tambogrande, la reubicación del cementerio, la alteración del cauce del río Piura, la afectación de áreas de cultivo con gran impacto ambiental (…) Esto motivó el rechazo de la población al proyecto”, según reconoce ProInversión.

En esta oportunidad -según Proinversión- El Algarrobo excluiría el TG-1 y se focalizaría en el TG-3, yacimiento localizado al sur del anterior, en una zona, según las versiones de los promotores del proyecto, menos sensible. Según información histórica, TG-3 alberga 82 millones de toneladas de mineral con 1% de cobre, 1,4% de zinc y 3,8 gramos por tonelada de oro.

ProInversión señaló que el proponente del proyecto deberá desarrollar varias iniciativas sostenibles antes de ejecutar la inversión, como la generación de agua para consumo humano y la promoción de un parque industrial agropecuario.  Asimismo según la propia agencia, a diferencia del proyecto fallido que contemplaba una mina a tajo abierto, este nuevo proyecto sería subterráneo. “El proponente plantea la extracción subterránea de la mineralización de la zona denominada TG-3, que se encuentra en la margen izquierda del río Piura, con mínimos impactos paisajísticos de áreas superficial”, señala ProInversión.

El pueblo que le dijo no a la minería

Hagamos memoria: en 1999, el gobierno de Fujimori otorgó a la canadiense Manhattan Minerals Corp., la exploración de los yacimientos mineros, precisamente donde se había desarrollado uno de los valles más fértiles del norte del país.

Cabe recordar que la lucha del pueblo de Tambogrande contra los intentos del gobierno y la empresa Manhattan para implementar el proyecto minero tuvo diversos momentos de mucha tensión. Uno de ellos fue un contundente paro de los días 27 y 28 de febrero del 2001, que fue una primera muestra del rechazo de la población ante los avances del proyecto minero.

Otro hito, como se ha señalado, fue el 2 de junio de 2002. La población de Tambogrande fue convocada a una consulta ciudadana -hasta entonces un hecho inédito en el país-, en la que mayoritariamente (cerca del 96% de los votos válidos) rechazó la actividad minera. La consulta fue convocada por el municipio distrital de Tambogrande.

Finalmente el gobierno rechazó la propuesta de la empresa canadiense Manhattan, pues no había acreditado el capital necesario (100 millones de dólares) y una capacidad de tratamiento de mineral por 10 mil toneladas diarias.

La Mesa Técnica de Apoyo a Tambogrande argumentó en su momento que la agricultura en el Valle de San Lorenzo generaba US$ 33 millones de utilidades anuales y daba empleo a 15 mil personas del lugar. Mientras que las labores de la empresa minera arrojarían US$ 4 millones por Impuesto a la Renta, que irían al fisco y 350 empleos directos, que serían captados sobre todo fuera de la región.

Cabe preguntar si en esta ocasión se está hablando de un nuevo proyecto, como señala la agencia ProInversión, o más bien es solo un nuevo intento para implantar  minería a mayor escala, iniciando el proyecto de otra manera. Es importante subrayar que en distritos vecinos como Las Lomas (Piura) y Suyo (Ayabaca), se realiza una intensa actividad minera informal o abiertamente ilegal que genera fuertes impactos ambientales y sociales.

Otra pregunta que cae por su propio peso es si los motivos del rechazo de la población de Tambogrande a la minería hace una década y media, se mantienen o han cambiado. ¿Las resistencias de la población ya no son las mismas? Al parecer, los que pretenden impulsar el antiguo proyecto Tambogrande (hoy denominado El Algarrobo) en su versión TG-3, asumen que las resistencias han cedido. Habrá que ver.

Finalmente, es importante subrayar que Tambogrande es uno de los distritos  que afrontan serios riesgos cuando se intensifican las temporadas de lluvias o se produce el Fenómeno del Niño. En estos días, con las fuertes lluvias que azotan el norte del país, Tambogrande es uno de los distritos más afectados en la región Piura.

4 de marzo de 2019