Alertan en medios de efectos nocivos de contaminación minera en la salud humana

El tema de los efectos de la contaminación que produce la actividad minera en el medio ambiente y en la salud humana ha sido materia de algunos preocupantes reportajes en medios de comunicación internacionales, que abordan los impactos en la producción de maca en Junín y en la salud en el sur andino.

Un reciente artículo de Pablo Corso[1] comenta un estudio publicado en la revista Toxicology Reports, que reportó elevados niveles de arsénico, cadmio y plomo en el cultivo de la maca, a consecuencias de la actividad minera y metalúrgica en la región Junín, principal productor de dicho cultivo.

El estudio detectó que la concentración media de cadmio en los hipocótilos (parte subterránea del tallo) recolectados en áreas influenciadas por actividades mineras y metalúrgicas fue de 0,32 ± 0,23 miligramos por kilo, y la de plomo, 0,20 ± 0,12 mg/kg.

Esos valores exceden en tres y dos veces respectivamente lo recomendado por la Organización Mundial de la Salud y suponen un riesgo cancerígeno por encima de los límites tolerables, según señala el estudio requerido por la Universidad Nacional del Centro.

Imagen: Agroforum

Los metales pesados pueden ingresar al cuerpo a través del agua, la inhalación o el consumo de vegetales contaminados. Sus efectos adversos son múltiples: cáncer, enfermedades pulmonares y neurológicas (arsénico); problemas en la función renal, descalcificación, toxicidad hepática e hipertensión (cadmio); daños al cerebro y al riñón, efectos negativos sobre el sistema nervioso y la sangre de los niños (plomo).

En el caso del área estudiada, “los pobladores señalaron enfermedades gástricas, respiratorias, osteoporosis y daño hepático durante la colecta de las muestras y en encuestas a familias residentes”, revela Edith Orellana Mendoza, autora principal del trabajo, en un correo electrónico a SciDev.Net.

Cabe recordar que Junín padece de otros casos de contaminación. Uno de los casos más dramáticos es el de La Oroya, en el oeste de Junín, donde el suelo y el aire están contaminados desde 1922, cuando inició sus operaciones el complejo metalúrgico de la ciudad.

En la parte antigua de esa localidad, la concentración de plomo supera hasta 40 veces los límites permitidos. En 1999 el Ministerio de Salud diagnosticó una situación crítica de intoxicación con ese metal, tras estudiar la sangre de 346 niños.

Contaminación en el sur andino

Por otro lado, un reciente reportaje gráfico publicado por la cadena internacional National Geographic [2] en sus redes sociales, ha mostrado el impacto de la actividad minera en los problemas del acceso al agua de las comunidades campesinas del sur andino, en especial de zonas como Espinar, en Cusco.

Imagen: Natgeo Latam

“En los Andes peruanos, en algunos pueblos mineros, la cantidad de agua utilizada por las operaciones mineras es tan grande que las comunidades indígenas solo tienen dos horas de agua al día”, menciona la publicación que fue elaborada por el fotógrafo Alessandro Cinque.

Además, revela que esta desordenada expansión de la minería impide a las comunidades practicar un saneamiento seguro para protegerse de la COVID-19. Asimismo la poca agua que sobra, y el agua de los ríos, están contaminadas con metales tóxicos.

El proyecto investiga cómo el hecho de vivir junto a los sitios de operaciones mineras agravó la situación sanitaria, económica y social de las comunidades indígenas más vulnerables de Perú, entre otras cosas por la degradación del medio ambiente y la escasez de agua.

El autor del proyecto sostiene también que, al mismo tiempo, las operaciones mineras trajeron a trabajadores de todo el país durante la primera ola del 2020, “exponiendo potencialmente a las comunidades locales al virus”.

El problema de los metales pesados

El gobierno peruano lleva documentados 4.867 casos de personas expuestas a metales pesados en todo el país, recordó Amnistía Internacional el año pasado.

Por eso las autoridades deben abordar la situación de los 7.956 pasivos ambientales mineros (PAM) –instalaciones, efluentes, emisiones o residuos de las operaciones inactivas que constituyen un riesgo para la salud o el ambiente– en todo el territorio.

“El 42 por ciento de los 921 calificados como de alto o muy alto riesgo permanecen “sin gestionar”, advirtió recientemente la Contraloría General de la República” advierte el artículo de Pablo Corso.

Como se puede apreciar, estos casos muestran que el tema de la afectación por contaminación de metales tóxicos producto de la actividad minera tienen serios impactos en la naturaleza y en la salud humana, y es indispensable que el gobierno actúe de manera más diligente y firme sobre las causas del problema y sus efectos.

[1] https://www.servindi.org/actualidad-noticias/07/09/2021/maca-contaminada-revela-efectos-de-actividad-minera-en-peru
[2] https://www.msn.com/es-pe/dinero/noticias/natgeo-en-el-per%C3%BA-existen-pueblos-donde-solo-hay-dos-horas-de-agua-al-d%C3%ADa-por-la-miner%C3%ADa/ar-AAObRSt

09 de setiembre de 2021

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