Ariana comprometería túnel trasandino

El proyecto minero Ariana, de la canadiense Southern Peaks Mining, es uno de los proyectos cuya construcción está prevista para iniciar en el primer trimestre de este año 2019. La etapa de construcción se ejecutará en un período de 24 meses y el inicio de la etapa de operación está previsto para fines del primer […]

El proyecto minero Ariana, de la canadiense Southern Peaks Mining, es uno de los proyectos cuya construcción está prevista para iniciar en el primer trimestre de este año 2019. La etapa de construcción se ejecutará en un período de 24 meses y el inicio de la etapa de operación está previsto para fines del primer semestre del 2020.

Sin embargo, este proyecto ha encendido las alertas de diversos sectores, porque se superpone con el túnel trasandino de Marcapomacocha, el mismo que abastece de agua a la ciudad de Lima y sus 10 millones de habitantes.

El proyecto tiene Estudio de Impacto Ambiental aprobado por el Ministerio de Energía y Minas en el año 2016, y tiene autorización para el inicio de actividades y permiso de planta de beneficio. Ello, pese a los cuestionamientos de las empresas Sedapal y Enel, que señalan que la ubicación de la poza de relaves de la mina encima del túnel trasandino Cuevas Milloc pone en riesgo el abastecimiento de agua en Lima.

En efecto, el oficio remitido por Sedapal el 24 de mayo del año pasado alerta de un potencial riesgo de escape de los relaves y la probable contaminación del túnel.

Carta de Sedapal del pasado mes de julio ratifica preocupaciones expresadas por la empresa de agua

Por su parte, el oficio de la empresa Enel del 18 de mayo de 2018 señala claramente que en la zona donde se acumularían los relaves “la geología es de caliza pizarrosa muy fracturada (material permeable y cárstico)” y que “hay una falla geológica muy fracturada por la que se filtra un gran chorro de agua”. Por ello, Enel asegura que debido al proyecto la geotecnia del túnel podría verse comprometida”.

La empresa eléctrica plantea que “el proyecto debería considerar la impermeabilización de todo el vaso del proyecto para evitar la contaminación, pero ello perjudicaría los aportes naturales de agua que actualmente recibe el túnel”.

Así pues, en cualquier caso el proyecto es riesgoso: de no realizarse la impermeabilización, existe un riesgo latente de contaminación del agua que discurre por el túnel; y si se realiza la impermeabilización, se reducirían los aportes naturales de agua.

Mapa que muestra la superposición del túnel trasandino (línea azul) con el área del proyecto minero (en líneas rojas)

La gran pregunta es ¿cómo así un proyecto que involucra la principal fuente de agua de la ciudad más grande del país, logró pasar por todos los procesos de aprobación de un proyecto minero, desde el otorgamiento de la concesión, la aprobación de los estudios ambientales para exploración y finalmente explotación? Una muestra más de la urgencia de ordenar el territorio y contar con un sistema de evaluación ambiental más fuerte.

Pese a los cuestionamientos de Sedapal, quien envió en julio pasado una carta al Minem y al Senace pidiendo mayores análisis técnicos, no ha habido ningún pronunciamiento de las autoridades. Por el contrario, el propio Senace acaba de dar el visto bueno al primer Informe Técnico Sustentatorio (ITS) del proyecto, mediante el cual se modifican algunos componentes del mismo, pero sin pronunciarse sobre el tema de fondo: el abastecimiento de agua para la ciudad de Lima.

Pese a que este tema fue denunciado por el Observatorio de de Conflictos Mineros en diciembre y fue ampliamente tratado en prensa nacional e internacional, no se conoce de ningún pronunciamiento ni explicación oficial por parte de las autoridades, ni por parte de la empresa titular del proyecto, la candiense Southern Peaks Mining. Este proyecto y los riesgos que entraña debieran ser parte de un amplio debate ciudadano, y debieran llevar a repensar las normas ambientales que han permitido que sea aprobado.

24 de enero de 2018