Uranio en la ecuación del litio: ¿un riesgo que podremos superar?

Ximena Puelles

El 24 de agosto de este año se emitió la resolución ministerial No. 317-2022-MINEM/DM, que resolvió conformar un grupo de trabajo para proponer acciones y medidas orientadas a la reglamentación de la Ley 31283, ley que declara de necesidad pública, interés nacional y recurso estratégico la exploración, explotación e industrialización del litio y derivados.

Imagen: La República

La ley previamente mencionada se aprobó en julio del año pasado, después de que, en la segunda mitad del 2017, en el proceso de exploración de uranio en la meseta de Macusani, la minera canadiense Macusani Yellowcake[1] halló el yacimiento Falchani[2], un lago prehistórico cubierto de lava, que no solo albergaba uranio sino también toneladas de carbonato de litio de alto nivel. Este reciente descubrimiento supera la producción del llamado “triángulo del litio” (conformado por Chile, Argentina y Bolivia, los mayores productores en la región), además de ser el primer yacimiento en el mundo en contener litio y uranio en simultáneo.

El proyecto tiene un enorme atractivo económico. Se calcula que las ganancias podrían triplicar la inversión requerida, de aproximadamente 887 millones de dólares, por la importancia creciente de la fabricación de baterías de autos híbridos y eléctricos, así como de dispositivos móviles. Sin embargo, la realización del proyecto de explotación de litio en Macusani va acompañada de complicaciones que el Estado, la minera[3] y la sociedad civil debe afrontar.

 Los desafíos que ofrece el caso Macusani para una regulación de la explotación de litio y uranio

La rareza de ser el único yacimiento de litio y uranio en simultáneo hace que, para la explotación del primero, se tenga que explotar el segundo, que es un elemento naturalmente radioactivo que, de exponerse continuamente a la salud de las personas, la afectaría severamente.

Así fue como ministros de la cartera de Energía y Minas empezaron a considerar la realización de dos proyectos separados con la puesta en marcha del Instrumento de Gestión Ambiental para la exploración de una zona exclusiva de litio, aunque sin éxito.

Para considerar el impacto de la radiación que implica la explotación del uranio, es importante tener en cuenta el caso alemán de Wismut, una minera de uranio que estuvo ubicada Alemania Oriental, que produjo más de 230 mil toneladas de uranio entre 1947 y 1990, que aún sigue dando pasivos ambientales que remediar[4].

Las ciudades de Sajonia y Turingia son las que todavía viven las consecuencias de la extracción del uranio en roca[5]. En ellas, los vertederos se mantienen parcialmente saneados y los residuos y escombros mineros permanecen cerca de la superficie aún radiactivos (siendo una amenaza para las aguas subterráneas y contaminantes del aire), pese a los más de 7 millones de euros de costos en remediación, sin considerar las aproximadamente 40 mil vidas humanas que se perdieron desde el cese de actividades y los 150 casos anuales de cáncer que se presentan producto de la radiación.

Por cada kilo de uranio explotado se generaba aproximadamente una tonelada de residuos y más de 50 años han pasado desde que se empezó el proceso de rehabilitación. Esas son las cifras de un país que es reconocido por su preocupación y cuidado en normativas y políticas ambientales. Así que las leyes no serán las suficientes para protegernos de los impactos de la radiación.

 ¿Tenemos normativa específica para litio, elementos radiactivos y para yacimientos que combinan ambos?

Una dificultad que tenemos como país es que elementos estratégicos y peligrosos como el litio y el uranio no contaban con una regulación especial. Se consideraban un recurso mineral más, que para su explotación seguía la misma ruta existente para todos los demás. Menos aún se consideraba la situación de yacimientos que presenten esos minerales juntos. Para avanzar en una regulación adecuada, necesitamos un equipo multidisciplinario, experto en estos estos temas, que nos orienten sobre cómo proceder con ellos.

 ¿Qué dice la RM 317-2022-MINEM/DM?

Como hemos mencionado, la RM 317-2022-MINEM/DM crea un grupo de trabajo para reglamentar la Ley 31283, ley que declara de necesidad pública, interés nacional y recurso estratégico la exploración, explotación e industrialización del litio y derivados. Para nada toma en cuenta el uranio, ni yacimientos que presentan ambos elementos.

El grupo depende del Ministerio de Energía y Minas y estará conformado por los representantes de 9 instituciones: Despacho Ministerial (Presidencia), Despacho Viceministerial de Minas (Secretaría Técnica), Dirección General de Minería, Dirección General de Asuntos Ambientales Mineros, Dirección General de Promoción y Sostenibilidad Minera, Dirección General de Eficiencia Energética, Oficina General de Asesoría Jurídica, Instituto Geológico, Minero y Metalúrgico (INGEMMET) e Instituto Peruano de Energía Nuclear (IPEN).  A su vez, contarán con la colaboración, asesoramiento, apoyo, opinión y aporte técnico de representantes de diferentes entidades públicas o privadas, si lo requieren. Tendrá una vigencia de 30 días hábiles y su instalación debía realizarse a los 5 días hábiles de la publicación de la resolución ministerial. Es decir, para los primeros días de octubre debería tener un documento final.

Pese a existir la necesidad de regular la explotación del litio, nos sorprende y preocupa la premura de los plazos de este grupo de trabajo. La explotación del litio es un asunto delicado por sí mismo, que requiere de la revisión de expertos tecnólogos e investigadores. Y en este panorama, otro criterio importante que se está ignorando es la situación del uranio que, por su radioactividad y potencial riesgo en la salud de la población, necesita de un trabajo multidisciplinario inexistente en la propuesta de la cartera de Energía y Minas.

 

[1] Filial de Plateau Energy Metals, compañía canadiense de exploración y explotación de uranio en Perú.
[2] Yacimiento situado a 4500 metros de altitud y a 150 km del lago Titicaca, en la provincia Carabaya en Puno, Perú.
[3] Por medio de un proceso de absorción de Plateau Energy Metals, actualmente la concesión se encuentra en manos de American Lithium, también canadiense.
[4] Zamalloa, E. (2020). Explotación de uranio y litio: “radiante” perspectiva para el Perú, una caja de Pandora [Artículo de opinión]. Cooperacción. Recuperado de https://cooperaccion.org.pe/explotacion-de-uranio-y-litio-radiante-perspectiva-para-el-peru-una-caja-de-pandora/
[5] La fuentes en las que se encuentra el litio pueden ser: salares en cuencas cerradas, rocas pegmatitas y granitos, arcillas enriquecidas en litio, salmueras de yacimientos petroleros, salmueras geotermales y zeolitas. Tanto en el caso de Alemania como en el de Macusani, Perú, son de rocas pegmatitas.