Reflexionando sobre el día del campesino

Por Gretta Zegarra

El 24 de junio se celebra el día del campesino en el Perú. En esta fecha, las empresas, entidades públicas y población en general saludaremos a nuestros(as) hermanos(as) campesinos(as) a través de las redes sociales. En dichas publicaciones, agradeceremos a las comunidades campesinas por su trabajo, dado que gracias a ellas tenemos comida en nuestras mesas y gozamos de una alimentación saludable.

A título personal, pienso que este tipo de gestos son necesarios debido al valor simbólico que tienen. Pero como soy una mujer más de acciones que de palabras, me cuestiono si realmente el pueblo peruano valora a las comunidades campesinas.

Lo que me ha tocado ver en el trabajo es que existen empresas de industrias extractivas que implementan sus proyectos y los modifican, sin tomar en cuenta el perjuicio que pueden ocasionar a las comunidades campesinas que viven alrededor de sus operaciones (afectación de la salud humana por sustancias tóxicas, contaminación del ambiente, desplazamientos forzosos, pérdida de fuentes de agua, etc). En muchos casos, hacen esto valiéndose de vacíos legales y/o de la presión que pueden ejercer sobre el Poder Ejecutivo, lo cual evidenciaría un comportamiento poco ético de parte de estas empresas.

También, me he dado cuenta de que el Poder Ejecutivo puede ceder a los pedidos de las empresas y modificar normas o emitir actos administrativos para favorecerlas. A su vez, he visto cómo este poder estatal ha utilizado a la Policía Nacional del Perú para reprimir a las comunidades campesinas que se levantan en contra de ciertos proyectos, llegándose a tener víctimas mortales después de los enfrentamientos.

En cuanto a los canales de televisión y periódicos tradicionales (vinculados al sector empresarial), he podido observar cómo la mayoría de éstos tienden a informar sobre los conflictos socioambientales de manera parcializada, ya que suelen decir que los(as) campesinos(as) toman las carreteras porque son personas revoltosas que no entienden que las industrias extractivas mejorarán la economía del país, o que protestan porque quieren pedir dinero a las empresas.

Este tipo de discurso es peligroso porque hace que la población que no vive en las zonas afectadas (1) no entienda las razones que motivan a las comunidades a levantarse en contra de algunos proyectos, (2) ni empatice con la lucha campesina. Felizmente, desde hace varios años, la prensa independiente viene contrarrestando este discurso a través de sus investigaciones imparciales y entrevistas a los representantes de las comunidades afectadas. Esto último ha sido clave para que un sector de peruanos(as) cuestionemos y rechacemos el mal proceder de algunas empresas, del Poder Ejecutivo y de la mayor parte de medios de comunicación tradicionales; así como, nos solidaricemos con las protestas de nuestros(as) hermanos(as) campesinos(as).

Por las razones expuestas, considero que no todos valoran a las comunidades campesinas realmente. En muchas ocasiones, desde el desconocimiento o el deseo de proteger intereses económicos propios y ajenos, algunos sectores tienden a desacreditar a las comunidades campesinas. Debido a ello, es que llamo a que no veamos el mundo desde nuestra posición privilegiada de personas de clase media que viven en la ciudad, sino que más bien, abramos nuestros corazones y mentes lo suficiente como para indignarnos ante las injusticias por las que las comunidades campesinas pasan y apoyemos sus protestas, dado que ha quedado claro que las movilizaciones sociales son un instrumento de lucha que puede hacer que las empresas y el Poder Ejecutivo se retracten.

 

24 de junio de 2021