Las varias bambas

José De Echave C.

El proyecto minero Las Bambas lleva ese nombre, entre otras cosas, porque cuenta con tres yacimientos o tres bambas: Ferrobamba, actualmente en explotación, Chalcobamba (que ya cuenta con autorización de parte del Ministerio de Energía y Minas para que pueda desarrollarse) y Sulfobamba. Estos  yacimientos, más las plantas concentradoras y otras instalaciones conexas, se ubican entre los distritos de Challhuahuacho, Tambobamba y Coyllurqui, provincia de Cotabambas y el distrito de Progreso, provincia de Grau, en la región Apurímac.

Imagen: Comunidades campesinas

Como se sabe, para la puesta en marcha de la “primera bamba” (el tajo de Ferrobamba), se tuvo que desplazar a la comunidad de Fuerabamba,  propietaria de los terrenos donde se encontraba el yacimiento. Este proceso no fue sencillo, no solamente por todo lo que significa el traslado de toda una comunidad, sino también porque la empresa tenía que reponer las tierras. Encontrar varios miles de hectáreas, debidamente saneadas en zonas alto andinas no es una tarea sencilla.

Si bien los acuerdos entre la empresa minera y Fuerabamba tiene una cláusula de confidencialidad y es difícil conocer con precisión la totalidad de puntos del convenio,  por testimonios recogidos en la zona, algunos puntos no habrían sido cumplidos: la comunidad de Fuerabamba entregó 4,774 hectáreas y a cambio habría recibido 4,200 hectáreas, distribuidas en lo que hoy se conoce como la Nueva Fuerabamba y en el fundo Yavi Yavi. También ha habido transacciones económicas que se guardan bajo siete llaves.

Además, aluden los fuerabambinos que los fundos debían servir para actividades agrícolas y ganaderas, característica que no presenta, por ejemplo, el mencionado predio de Yavi Yavi que fue adquirido por la empresa en la provincia cusqueña de Chumbivilcas. En un comunicado difundido el pasado 26 de abril, la comunidad de Fuerabamba señala que la empresa ha incumplido el acta suscrita en mayo de 2019 “donde se comprometió a entregarnos 180 hectáreas de terreno para uso agrícola en el período 2015-2016, como parte de nuestros acuerdos bilaterales”.

Pero todo indica que otro de los motivos del retorno de Fuerabamba a sus tierras, tiene que ver con el hecho que las comunidades vecinas de Chila y Choaquere -que le vendieron tierras a la empresa minera para el reasentamiento de Fuerabamba, habrían invadido terrenos vecinos a las viviendas de la urbanización de Nueva Fuerabamba, generando un clima de tensión y hostilidad. Es por eso que Fuerabamba le ha pedido a la empresa minera que solucione este tema con las comunidades mencionadas.

En suma, en este último capítulo de la larga lista de conflictos que enfrenta Las Bambas, se presentan varios frentes de negociación complejos: el de Fuerabamba, la comunidad reasentada; y las comunidades que vendieron sus tierras para ese reasentamiento, Chila y Choaquere, que tienen una serie de demandas que van desde aspectos vinculados a la educación, salud, trabajo y temas económicos.

Así como se dice que el denominado corredor del sur andino es el epicentro de la mayor producción de cobre del país, también se ha convertido en un territorio en conflicto permanente. Las soluciones no son sencillas, pero urge un giro drástico en el abordaje de la conflictividad social vinculada a la minería en el país. Se necesita del esfuerzo de todos los actores involucrados: estado nacional y subnacional, las poblaciones y sus organizaciones, la academia, los organismos no gubernamentales, las empresas.

Los conflictos nos anuncian que algo no está funcionando bien desde hace bastante tiempo. Las mesas de diálogo han perdido toda credibilidad y en las actuales circunstancias solo sirven, en el mejor de los casos, para desbloquear los levantamientos e instalar negociaciones que, por lo general, no llegan a ningún lado. Se hace necesario construir un sistema de gobernanza para el corredor, donde estén representados todos los actores mencionados.

Insistimos, la tarea no es sencilla; sin embargo, es clara la urgencia de hacer un giro en el abordaje de los conflictos. A la par que se atienden demandas puntuales, comencemos a darle contenido a una propuesta de verdadera gobernanza para el corredor del sur andino, que debe convertirse en mucho más que una zona de tránsito de minerales.

26 de abril de 2022