Pobreza monetaria en departamentos con actividad minera
En 2025, la pobreza monetaria[1] en el Perú alcanzó al 25.7% de la población, lo que representó una reducción de 1.9 puntos porcentuales (pp.) respecto a 2024, cuando la incidencia fue de 27.6%, de acuerdo con el Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI). Es decir, 567 mil personas salieron de la situación de pobreza durante el último año, considerando que la línea de pobreza monetaria total fue establecida en S/ 462 mensuales por persona.
Pese a esta reducción, los niveles de pobreza monetaria aún se mantienen por encima de los registrados antes de la pandemia. En comparación con 2019, 2.3 millones de personas adicionales se encuentran en situación de pobreza.
La reducción de la pobreza se observó tanto en el ámbito urbano como rural. En las áreas urbanas, la incidencia pasó de 24.8% en 2024 a 23.4% en 2025. En el área rural, la pobreza disminuyó de 39.3% a 35.5%. No obstante, las brechas territoriales continúan siendo importantes. La sierra rural registró el mayor nivel de pobreza monetaria del país, con 38.8%, seguida de la selva rural con 30.7%. En contraste, la costa urbana presentó la menor incidencia de pobreza, con 18.2%.
La actividad minera de gran escala se concentra principalmente en departamentos de la sierra, varios de ellos con importante población rural. En este contexto, los resultados de pobreza monetaria de 2025 muestran situaciones heterogéneas entre los departamentos con presencia de grandes operaciones mineras. Mientras que la mayoría registró incidencias por debajo del promedio nacional (25.7%), algunos continuaron mostrando niveles relativamente altos de pobreza.
Entre las principales operaciones consideradas se encuentran Antamina en Áncash, Las Bambas en Apurímac, Cerro Verde en Arequipa, Yanacocha en Cajamarca, Antapaccay y Constancia en Cusco, Mina Justa y Shougang Hierro Perú en Ica, Toromocho en Junín, Poderosa en La Libertad, Cuajone y Quellaveco en Moquegua, la unidad Pasco de Volcan en Pasco y Toquepala en Tacna.
Ica presentó el menor nivel de pobreza monetaria entre los departamentos analizados, con una incidencia de 4.5% en 2025. Le siguieron Moquegua, con 7.8%, Arequipa, con 12.8% y Junín (13.5%). También se ubicaron por debajo del promedio nacional Tacna (17.4%), Cusco (18.8%), Apurímac (20.9%) y Áncash (22.9%).
En contraste, Cajamarca —donde se ubica Yanacocha— registró el mayor nivel de pobreza monetaria del país, alcanzando al 41.0% de su población. También se observan niveles elevados en Pasco, con 36.4%, y La Libertad, con 25.5%.
Respecto a la evolución anual, tres departamentos vinculados a la gran minería registraron reducciones[2] interanuales en sus niveles de pobreza monetaria. Tacna mostró la mayor disminución entre los departamentos analizados, con una caída de 6.6 pp. También destacaron Junín (-5.0 pp.) y La Libertad (-4.7 pp.).
Además de los territorios vinculados a la gran minería, algunos departamentos con presencia de minería ilegal o informal también son importantes de monitorear. Madre de Dios registró una incidencia de pobreza monetaria de 7.3% en 2025, ubicándose entre los departamentos con menor nivel de pobreza.
En contraste, Puno presentó una incidencia de pobreza monetaria de 37.5%, la tercera más alta a nivel nacional. Asimismo, Amazonas y Huánuco —departamentos donde se ubican zonas como El Cenepa y Puerto Inca, respectivamente— registraron incidencias de pobreza monetaria de 20.4% y 35.7% en 2025. En tanto, en La Libertad, mencionada anteriormente, la actividad minera informal e ilegal se concentra principalmente en provincias de la sierra, vinculadas a la extracción aurífera, como Pataz.
Los resultados muestran diferencias entre los departamentos con presencia de actividades mineras, tanto formales como informales o ilegales. En ese sentido, un análisis a nivel provincial permitiría ajustar la evaluación de la situación en los territorios donde se desarrollan actividades extractivas.
[1] La pobreza monetaria es un indicador que mide la proporción de personas cuyo gasto per cápita no alcanza para cubrir el costo de una canasta básica de consumo, que incluye alimentos y no alimentos. Este indicador es calculado por el INEI a partir de la Encuesta Nacional de Hogares (ENAHO). Existen otros enfoques de medición de la pobreza, como la pobreza multidimensional, que incorpora indicadores vinculados al acceso a educación, salud, vivienda, servicios básicos y condiciones de vida de la población.
[2] Solo se consideran las reducciones estadísticamente significativas.
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