El choro y el lenguado en riesgo
La sostenibilidad de dos ingredientes fundamentales de la gastronomía peruana, el lenguado y el choro, está en grave riesgo debido a la sobrepesca, la contaminación y una débil fiscalización. La disponibilidad y el tamaño de estas especies han disminuido drásticamente desde fines de la década de 1990, lo que ha convertido en un recuerdo platos emblemáticos como el ceviche de lenguado o los choritos a la chalaca, según el testimonio de pescadores, comerciantes y chefs. Así lo reveló un reciente reportaje del portal Ojo Público[1].
La situación del choro (Aulacomya atra) es particularmente crítica. Los registros del Ministerio de la Producción (Produce) muestran un desplome en su extracción: de 3.682 toneladas en 2016 cayó a solo 712 toneladas en 2025 a nivel nacional. Esta caída es aún más pronunciada si se compara con las capturas históricas, que entre 1970 y 2009 rondaban las 10.000 toneladas anuales.
Los bancos naturales del sur del país, que eran las principales zonas de extracción de choro, muestran las señales más alarmantes de deterioro. El Instituto del Mar del Perú (Imarpe) identificó que en regiones como Ica, Arequipa, Moquegua y Tacna el recurso es altamente vulnerable.
Ante este panorama, Produce se vio obligado a prohibir la extracción de choro durante todo el 2026 en las regiones de Tacna y Moquegua para intentar permitir su recuperación. Sin embargo, el recurso se encuentra oficialmente en condición de «recuperación» desde 2018 y el Imarpe concluye que el stock en la zona sur «no presenta señales claras de recuperación biológica» y se halla en un «estado crítico».
En el caso del lenguado, la disminución también es preocupante. Hasta 1995, las capturas anuales superaban las 1.000 toneladas, pero en los últimos años han oscilado entre 450 y 360 toneladas. Pescadores de Ilo (Moquegua) recuerdan que en los años 90 podían sacar 50 kilos en una hora, mientras que hoy, con esfuerzo, obtienen apenas 20 kilos de ejemplares más pequeños y escasos.
Factores del declive de estas especies
La contaminación es un factor clave en el declive de ambas especies. El derrame de petróleo de Repsol en 2022 impactó directamente las costas de Ventanilla y Ancón, con concentraciones de metales pesados que superan los niveles permitidos. En Marcona (Ica), pescadores denuncian que la expansión minera y portuaria provoca la proliferación de algas marinas que invaden y destruyen los bancos de choro y las pozas de lenguado.
La débil fiscalización estatal agrava la crisis. Según información obtenida por Ojo Público, en los últimos 15 años Produce solo emitió dos resoluciones sancionadoras contra restaurantes en Arequipa por incumplir las vedas de choro. Esto evidencia un control insuficiente sobre la cadena de comercialización, que continúa demandando ejemplares juveniles de ambas especies.
La información científica sobre el lenguado es limitada, lo que dificulta la toma de decisiones. El último análisis del Imarpe sobre esta especie data de 2018, y la entidad reconoce que no cuenta con datos históricos desagregados sobre su biomasa que permitan afirmar una tendencia clara, a pesar de las claras evidencias de su reducción aportadas por los propios pescadores.
Para Antony Apeño, biólogo del Programa Gobernanza marino costera de CooperAcción, la disminución de ambos recursos que afecta a ambas especies, debe preocupar porque se encuentran entre las más empleadas en nuestra gastronomía, lo que genera que su requerimiento sea continuo.
“El choro (Aulacomya atra) es una especie de bivalvo que tiene limitado desplazamiento, lo cual, lo convierte en una especie vulnerable a cambios físicos químicos bruscos en sus hábitats, y si bien como dicen los investigadores no existe ningún estudio que demuestre que los procesos de acidificación en la zona producto del cambio climático, este impactando en esta especie, si existen trabajos en países continuos como Chile, donde si se evidencia dichos efectos”, comentó Apeño.
El biólogo comentó que en el caso del lenguado la explicación “puede estar más en el impacto directo de la pesquería por años en que se ha extraído sin controles adecuados, en tallas no permitidas; su alta demanda y precio rentables ha ocasionado que se vulneren muchos de estos controles, ocasionando una sobre carga en esta especie.”
De igual forma, Apeño señaló que la escasez del alimento habitual del lenguado podría ser uno de los factores principales del declive. Por eso señaló que es necesario frenar la extracción de ambos recursos, y comenzar a realizar estudios poblacionales, ambientales y ecológicos de ambas especies.
La presión extractiva sin control, combinada con la contaminación industrial y la falta de una fiscalización efectiva, están llevando al límite a dos recursos marinos esenciales para la imagen gastronómica del Perú. La recuperación del lenguado y el choro no solo es un desafío ecológico, sino también una tarea urgente para salvaguardar la biodiversidad y la soberanía alimentaria del país.
[1] https://ojo-publico.com/6115/la-depredacion-del-lenguado-y-el-choro-amenaza-platos-bandera-peru
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