Apurímac: Comunidad de Qqueuñapampa siembra 4 mil plantones de queuña para enfrentar el cambio climático

En el marco de la campaña 2025–2026 de forestación de queuña, los días 14 y 15 de enero, la comunidad campesina de Qqueuñapampa, ubicada en el distrito de Haquira, provincia de Cotabambas, región Apurímac, realizó la plantación de cuatro mil plantones del árbol de queuña de 7 folíolos, como parte de un proceso de recuperación ambiental y manejo sostenible del territorio comunal.

Esta iniciativa se desarrolla a partir de la elaboración participativa del Plan de Ordenamiento Territorial Comunal (POTC), que permitió a la comunidad identificar y organizar los espacios destinados a la agricultura, la forestación, la mejora de pastos y otros usos, con el objetivo del buen vivir en su territorio.

Durante la jornada, comuneros y comuneras participaron activamente en la instalación del campo, definitivo de plantación, previamente definido por la comunidad. El trabajo se realiza en articulación con el Gobierno regional de Apurímac y CooperAcción, a través del Proyecto Agrosilvopastoril de la provincia de Cotabambas, con el acompañamiento técnico. 

La importancia de este esfuerzo fue destacada por Humberto Huamani Asto, promotor de campo de CooperAcción, quien explicó que la queuña es una especie clave para los ecosistemas altoandinos, como es el caso de la provincia de Cotabambas.

“Estamos trabajando con la plantación de queuña porque es una especie nativa que se adapta a las alturas y tiene múltiples beneficios: retiene el agua, mejora el suelo, protege contra heladas, vientos y granizadas, y contribuye a recuperar los pastos y la biodiversidad. Aunque los resultados se verán a mediano y largo plazo, este trabajo beneficiará directamente a las comunidades y fortalecerá sus recursos naturales”, señaló.

Huamani resaltó además que la queuña puede crecer incluso por encima de los 4,500 metros sobre el nivel del mar, siendo uno de los árboles que alcanza mayores altitudes en el mundo, lo que la convierte en una aliada estratégica frente al cambio climático.

Desde la propia comunidad, la comunera Benedicta García Torres subrayó el compromiso comunal con el cuidado de las plantaciones y la protección del agua.

“Estamos plantando queuña y avanzando como comunidad. Plantamos para asegurar el agua en el futuro, por eso debemos cuidar las plantas que estamos sembrando, cercarlas y protegerlas del ganado. Desde la comunidad se ha delegado a cuatro comuneros para conformar el Comité Ambiental y de Vigilancia, encargado de cuidar las plantaciones y como persona estoy asumiendo este cargo”, afirmó.

En la misma línea, Federico Chahua Pecca presidente de la comunidad de Qqueuñapampa destacó la organización comunal y los beneficios directos de la forestación.

“Como comunidad hemos iniciado la plantación de queuña de manera organizada para mejorar el clima y asegurar recursos como leña, abono y pastos. Estas áreas serán cercadas para evitar daños del ganado y beneficiar directamente a los comuneros”, indicó.

La queuña, árbol nativo de los Andes perteneciente al género Polylepis, cumple un rol fundamental en la conservación del agua, la mejora del suelo, la protección frente a eventos climáticos extremos y la preservación de la biodiversidad. En el Perú, sus bosques son considerados ecosistemas frágiles y prioritarios para la conservación, por lo que acciones como las impulsadas por la comunidad de Qqueuñapampa representan una apuesta estratégica por el futuro ambiental y productivo del territorio comunal.

Este trabajo de forestación se viene realizando en diversas comunidades campesinas de la provincia de Cotabambas, como parte de una estrategia integral de recuperación de ecosistemas altoandinos. Desde las comunidades, esta iniciativa es expresada de manera simbólica como “ponerles ponchos verdes a los cerros”, en referencia a la protección del territorio a través de la reforestación con especies nativas.

La labor forma parte de un compromiso sostenido de CooperAcción para enfrentar los efectos del cambio climático, fortalecer la seguridad hídrica y acompañar a las comunidades en la gestión sostenible de sus territorios, promoviendo acciones colectivas que aseguren mejores condiciones de vida para las generaciones presentes y futuras.

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