Una agenda diferente

Paul E. Maquet

Del 27 al 30 de setiembre tuve la oportunidad de asistir, como parte del equipo de CooperAcción, a la XIII Cumbre de la Nación Wampis, realizada en la comunidad nativa de Soledad, a orillas del río Kanús (río Santiago según nuestros mapas colonizados).

En tiempos de aguda polarización política e incesantes crisis institucionales, una de las cosas que más me llamó la atención fue qué tan distante está la agenda “nacional” y mediática de las preocupaciones de las comunidades indígenas. A veces, en Lima, parece que se estuviera librando una batalla sin cuartel entre posiciones políticas que tienen dividido al país. Pero la agenda fuera de la capital es tan, pero tan ajena a esas polémicas y tan, pero tan desatendida por los medios…

La Nación Wampis es una de las más avanzadas en el país en términos de ejercicio efectivo de su autonomía territorial. Hace cinco años conformaron el Gobierno Territorial Autónomo de la Nación Wampis (GTANW) que representa a más de 16 mil indígenas distribuidos principalmente en comunidades a lo largo de dos cuencas amazónicas: el Kanús y el Kankaim (Morona). Su objetivo es llevar a la práctica una verdadera autonomía indígena, impulsando su propio Plan de Vida hacia el Tarimat Pujut o Buen Vivir (no usan la palabra “desarrollo”, que tiene otras connotaciones). De esa manera, demandan que el Estado y la sociedad peruanos respeten y los apoyen en sus propias prioridades, sin imponer modos de vida o proyectos de “desarrollo” ajenos a ellas.

En la reunión de cuatro días se discutieron diversas cosas, pero ninguna de ellas tenía que ver con lo que en Lima llamamos tan ligeramente la “coyuntura nacional”. Se habló del cambio climático y del rol fundamental que cumplen los pueblos indígenas en la conservación del bosque; se acordó rechazar la tala ya sea legal o ilegal en sus territorios; se discutió la contaminación del río Kanús por culpa de empresas mineras que operan aguas arriba, en Ecuador, y también de la contaminación por el mal manejo de la basura por parte de la Municipalidad y de las propias comunidades. Se discutieron diversos ejes de trabajo, entre ellos la autonomía económica, el proyecto educativo intercultural de la Nación Wampis, sus políticas de salud intercultural, entre otros muchos. Se planteó que el programa estatal de alimentación escolar Qali Warma debería comprar insumos locales (a contrapelo de lo dicho por el premier Bellido sobre comprar a la industria nacional de enlatados de pescado) y se puso ejemplos de experiencias exitosas en comunidades del Kankaim en las cuales se entregó desayunos escolares no sólo más frescos y nutritivos, sino además más baratos e impulsando la economía local. Además, ante la emisión de un decreto supremo que otorga a Petroperú la titularidad del Lote 64, los ímarus (líderes) de decenas de comunidades presentes firmaron un memorial rechazando la explotación petrolera en sus territorios. También se habló de la Constitución, pero desde un ángulo completamente distinto al del eterno debate economicista: demandan que la Constitución reconozca la plurinacionalidad y las autonomías indígenas.

Como se ve, la agenda es variada e involucra temas diversos, tanto ambientales, sociales, culturales, políticos, entre otros muchos. Pero se trata de temas tan ajenos a la agenda política que llamamos “nacional” y desconocidos por la opinión pública, pese a ser de importancia vital para miles de personas. Lo mismo ocurre al revés: las agendas que tanto preocupan a los líderes políticos y de opinión en la capital (el precio del dólar, la conformación del BCR, el grado de inversión, los dimes y diretes de los ministros, las amenazas de vacancia y la inestabilidad política) resultan por completo ajenos a las preocupaciones de las comunidades de la zona.

Los wampis no son los únicos que están impulsando procesos de autonomía. La nación awajún, los achuar, los kukama, entre otras etnias, están discutiendo propuestas similares a fin de establecer un nuevo tipo de relación con el Estado.

A ver si empezamos a mirar con atención las demandas y expectativas de la población indígena y rural, antes de que otra vez los medios y políticos de la capital digan que “nadie vio venir” este tipo de procesos.

04 de octubre de 2021