Petróleo en la Amazonía: ¿Interés nacional o retroceso ambiental?
El reciente Decreto Supremo N.° 024-2025-EM, que declara de necesidad pública e interés nacional la reactivación de seis lotes petroleros en Loreto (8, 39, 67, 64, 95 y 192), fue el eje del debate en una nueva edición de La Hora Verde. La norma, publicada en diciembre pasado, busca impulsar la exploración y explotación de hidrocarburos en una región marcada por más de cinco décadas de actividad petrolera, pasivos ambientales no remediados y conflictos socioambientales persistentes con pueblos indígenas amazónicos.
Para analizar las implicancias de esta medida, el programa contó con la participación de Frederica Barclay, de Perú Equidad; Wrays Pérez, líder del pueblo wampís; y Mauricio Pinzás, geógrafo de CooperAcción. Desde distintas miradas, los invitados coincidieron en cuestionar que el Estado priorice la reactivación petrolera sin resolver antes la profunda deuda ambiental y social acumulada en la Amazonía norte.
Frederica Barclay sostuvo que lo que debería declararse de necesidad pública no es la explotación petrolera, sino la remediación ambiental. Señaló que el Estado mantiene una deuda histórica en lotes como el 8 y el 192 (ex 1AB), donde los procesos de limpieza avanzan lentamente y sin financiamiento suficiente. Indicó además que los costos reales de remediar la contaminación superarían los ingresos potenciales por regalías, lo que vuelve “absurdo” insistir en la idea de que el petróleo puede ser la solución económica para Loreto. Barclay también alertó sobre la precariedad de las empresas que han asumido contratos en estos lotes y sobre la falta de mejoras en los estándares ambientales y en la fiscalización estatal.
Por su parte, Wrays Pérez advirtió que la reactivación de lotes petroleros contradice los compromisos internacionales del Perú frente al cambio climático y la transición energética. Desde su experiencia como líder wampís, recordó derrames como los de Cuninico y Mayuriaga, donde las supuestas remediaciones se limitaron a “tapar el petróleo con tierra”, sin una limpieza real. En el caso del Lote 64, explicó que el transporte del crudo en barcazas por los ríos representa un riesgo grave de derrames que afectaría directamente a los pueblos wampís, achuar y chapra, que dependen del agua de los ríos para beber, alimentarse y sobrevivir. Pérez remarcó que, sin una remediación integral y sin el consentimiento de los pueblos indígenas, cualquier intento de reactivar la actividad petrolera profundiza la vulneración de derechos.
Mauricio Pinzás contextualizó el debate señalando que la actividad petrolera en Loreto arrastra más de 50 años de impactos acumulados, desde épocas en que se vertían aguas de producción directamente en ríos y quebradas. Recordó que existen estudios técnicos independientes impulsados por Naciones Unidas para los lotes 8 y 192, cuyos lineamientos no han sido implementados por el Estado. Pinzás subrayó que la infraestructura clave, como el Oleoducto Norperuano, se encuentra seriamente deteriorada por falta de mantenimiento integral, lo que convierte a la actividad en una operación de alto riesgo. A ello se suma —dijo— el hecho de que muchos lotes fueron establecidos sin consulta a los pueblos indígenas, sembrando conflictividad desde su origen.
En el tramo final del programa, los invitados coincidieron en que este debate cobra especial relevancia en un contexto preelectoral. Barclay alertó sobre los intentos de debilitar el sistema de evaluación ambiental y el rol del SENACE, lo que pondría en riesgo la calidad de los estudios de impacto ambiental. Pérez enfatizó la necesidad de avanzar hacia el derecho al consentimiento, más allá de la consulta previa, y de reconocer plenamente a los pueblos indígenas en los censos y en las decisiones del Estado. Pinzás, finalmente, planteó que el país debería discutir seriamente qué modelo de desarrollo quiere para la Amazonía, apostando por una economía del bosque en pie, energías renovables y alternativas que valoren la enorme riqueza ecológica y cultural de Loreto, en lugar de insistir en un modelo petrolero que ha dejado más deudas que beneficios.
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