Humedales fundamentales para la vida en el mundo
Los humedales son ecosistemas de transición entre hábitats terrestres y acuáticos, ya sean de agua dulce o marina, estos ambientes son espacios donde la napa freática se encuentra muy superficial y donde el agua es el principal factor de vida (National Research Council, 1995). Los humedales brindan distintos servicios ecosistémicos que favorecen a las poblaciones humanas aledañas a ellos, fauna y vegetación que albergan.
Desde los inicios de la humanidad, estos ecosistemas han estado ligados y han sido aprovechados por las poblaciones humanas, convirtiéndose en ambientes fundamentales para el desarrollo de las civilizaciones antiguas, de plantas y de animales. Un claro ejemplo de este vínculo entre la humanidad y los humedales, se dan en el delta del Tigris-Eufrates, considerado por muchos años como cuna de la civilización antigua (Hook, 1993; Tiner, 2016).

Los humedales y su importancia en el Mundo
Captación de CO2 , gas efecto invernadero
Estos ecosistemas se han convertido en ambientes fundamentales para el desarrollo de la vida en el planeta. Las plantas de los humedales (como junco, manglares, pastos marinos o turberas) fijan el CO₂ de la atmósfera mediante la fotosíntesis y lo convierten en materia orgánica. Lo especial es que los suelos están saturados de agua (condiciones anaeróbicas o con poco oxígeno), lo que ralentiza enormemente la descomposición de la materia orgánica. Esto permite que el carbono se acumule en el suelo durante siglos o incluso milenios, en lugar de liberarse rápidamente de vuelta a la atmósfera como ocurre en muchos ecosistemas terrestres. En comparación con otros ecosistemas (como los bosques), los humedales, especialmente los costeros (manglares, marismas saladas y praderas de pastos marinos, llamados «carbono azul» o blue carbon), son excepcionalmente eficientes: tasa de secuestro anual (carbono capturado por año): hasta 10 veces mayor por hectárea que en bosques tropicales maduros en muchos casos.
Importancia para la biodiversidad
Según la IUCN estos ecosistemas presentan una gran biodiversidad, se sabe que albergan aproximadamente el 40% de las especies del planeta, y esto considerando que gran parte de los ecosistemas del planeta, son considerados humedales. Estos ecosistemas brindan zonas de descanso, desarrollo y alimentación a especies residentes y migratorias. Estos organismos a su vez brindan múltiples servicios ecosistémicos, que son muy bien aprovechados por las poblaciones.
Barreras naturales
Los humedales costeros actúan como barreras naturales extremadamente valiosas, protegiendo a las comunidades humanas, la infraestructura y los ecosistemas frente a diversos riesgos y desastres. Su rol es clave en la adaptación al cambio climático, ya que amortiguan impactos crecientes por eventos extremos. Estos ecosistemas funcionan como barreras bidireccionales protegen a las poblaciones humanas de desastres naturales como incremento desmesurado de las mareas o desastres naturales, pero también protegen a las zonas marinas, impidiendo el paso de contaminantes de manera directa a estos ambientes, contaminantes que muchas veces son generados por las poblaciones aledañas a estas zonas. Esto les da el titulo de riñones del ambiente.
A pesar de todos estos beneficios que brindan siguen desapareciendo de manera acelerada, a nivel mundial. Según Bradshaw et al. (2021) indica que por lo menos el 85% de humedales en el mundo han desaparecido, hecho que es corroborado por otros autores que indican que se han perdido más del 70% de humedales en el mundo entre el siglo XX y XXI, siendo los más afectados los humedales costeros (Davidson, 2014).
Compartir: