Salvo la sostenibilidad, todo es ilusión

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Por Paul E. Maquet

“La pregunta es cómo usar de manera razonable los recursos de la naturaleza para satisfacer nuestras necesidades reales”.

Hace poco se publicó en estas páginas el artículo “Salvo el crecimiento todo es ilusión” del economista Miguel Palomino. Más allá de preocupaciones legítimas por la situación del país, sorprende encontrar a estas alturas un enfoque tan desfasado.

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La idea de que el crecimiento debe ser el centro de nuestra atención era cuestionada en los años 30 por el propio Kuznets, uno de los creadores del PBI. Pero fue definitivamente superada hace más de 20 años cuando el premio nobel Amartya Sen mostró con cifras cómo algunos países con PBI modesto tenían mejor calidad de vida que otros países económicamente muy poderosos.

Es algo sencillo de comprobar. Si crece el robo de celulares, crecerá el PBI por la venta de equipos nuevos. Pueden crecer las ganancias del sector construcción sin que se resuelva la falta de vivienda para los más pobres. Si la población se alimenta de manera poco saludable, crece el PBI de las farmacias porque se demanda más medicamentos. Si reemplazamos los autos particulares por bicicletas, la economía decrecería porque una bici cuesta S/200 y un auto más de US$10 mil, y sin embargo tendríamos menos tráfico y un aire más puro.

La pregunta no es por el crecimiento sino por la calidad de vida.

El crecimiento-centrismo también ha sido superado por las ciencias naturales. Hace 50 años, el informe “Los límites del crecimiento” anunció la crisis ecológica en la que ya estamos metidos. Nada puede crecer infinitamente en un mundo finito: la pregunta es cómo usar de manera razonable los recursos de la naturaleza para satisfacer nuestras necesidades reales, sin destruir la Tierra que heredaremos a nuestros hijos.

Porque la minería ilegal que destruye la Amazonía, el petróleo que calienta la atmósfera y la sobrepesca industrial que agota nuestros mares, todo ello genera crecimiento económico. Pero eso solo es una ilusión. Salvo la sostenibilidad, todo es ilusión.

21 de julio de 2022

Publicado originalmente en La República