A propósito del canon minero

José De Echave C.

El pasado 1 de mayo, entre varias puyas, Pedro Castillo y Keiko Fujimori, candidatos a la presidencia en la segunda vuelta, optaron por enfrascarse en el debate en Chota en una competencia pura y dura de quién lograba ser más populista que el otro. Uno de los ofrecimientos más “llamativos” ha sido la propuesta de Keiko Fujimori de entregar el 40% del canon minero de manera directa a la población. Por supuesto no dijo cómo pensaba implementar su propuesta.

Imagen: Energiminas

¿Hay antecedentes de una propuesta de este tipo en el Perú y es serio pensar que algo así pueda ser implementado? En realidad, hay dos referencias que podrían ser tomadas en cuenta. Una primera es la del ex gobernador de Ancash, Waldo Ríos que, en la campaña de las elecciones regionales del año 2014, ofreció entregar 500 soles por familia de llegar al gobierno regional. ¿Cómo acabó la propuesta y el propio Ríos? La propuesta nunca se implementó y Waldo Ríos terminó con una condena de un año de cárcel efectiva. ¿Qué ocurrió? El Ministerio Público consideró que Ríos había incurrido en el delito de inducción al voto, en la modalidad de quebrantamiento de la voluntad popular. Nada menos y cuidado con el antecedente. Posteriormente el ex gobernador purgó pena por actos de corrupción.

Otra variante de esta propuesta y que también buscaba el respaldo de la población en las zonas de influencia directa de la minería, fue la del canon comunal que soltó Alan García en la campaña de 2016. En realidad, con una propuesta de este tipo, García  buscaba profundizar la experiencia del denominado ‘óbolo minero’ que se implementó con poco éxito durante su segundo gobierno (2006-2011). La idea que estaba a la base  era que las poblaciones perciban de manera directa los beneficios económicos de la minería en sus territorios y así termine por aceptar la actividad.

En ambas propuestas, el carácter populista no radica solamente en que se juega con la expectativa legítima de la gente de tener ingresos, sino que saben perfectamente que implementarlas generaría mucho caos, desorden y problemas de todo tipo. Preguntas que quedan flotando: ¿cómo pretenden implementar las propuestas? ¿De qué ámbitos están hablando? ¿Se refieren a los distritos, provincias o regiones con presencia minera? ¿Cómo van a definir a la población beneficiaria? ¿Han tomado en cuenta que los ingresos del canon son volátiles y pueden ser durante mucho tiempo minúsculos?  ¿Han hecho por lo menos una proyección seria de cuál sería el impacto real de una decisión de este tipo?

Incluso si la opción fuesen las comunidades (nos imaginamos que se refieren a las comunidades campesinas o poblaciones rurales del entorno de la actividades mineras), los que conocen un poco la realidad de estas poblaciones, saben perfectamente que muchas comunidades no están reconocidas formalmente, por lo general las directivas tienen problemas para formalizarse, los padrones no están actualizados, hay problemas de gestión y hay mucha movilidad y estamentos en la interna.

Por lo tanto, propuestas de este tipo están lejos de representar una alternativa seria y responden más a coyunturas electorales, como en la que estamos y al intento de ganar el respaldo de un sector de la población. Siempre puede resultar atractivo ofrecer que se va a repartir dinero alegremente, sin embargo si lo que se anuncia no está acompañado de una propuesta seria de diseño e implementación, en realidad estamos hablando de improvisación. Esto no significa estar en contra de la alternativa de diseñar programas, por ejemplo de bonos para paliar la crisis que vivimos o de mejorar los programas sociales vigentes. Es más, algunos de los programas sociales que se implementan con éxito en países vecinos, se financian precisamente de los ingresos fiscales de sectores extractivos.

¿El diseño actual del canon minero necesita algunos ajustes? Sin duda, sobre todo si tenemos en cuenta que hemos entrado a un nuevo momento de precios altos de los minerales y los ingresos van a aumentar. Como se sabe, el canon minero representa el 50% del Impuesto a la Renta que pagan las empresas involucradas en la actividad minera, metálica y no metálica y se distribuye de la siguiente manera:

Resulta pertinente mencionar que el canon que se genera durante un determinado ejercicio fiscal, no coincide con el que se distribuye durante ese mismo año. Ello es así porque el canon generado en un año fiscal resulta de sumar los pagos a cuenta del Impuesto a la Renta de 3ra. Categoría efectuados durante dicho período, más la regularización anual de este impuesto correspondiente a ese mismo año pero que se paga durante los meses de marzo y abril del año siguiente. Así, el canon que se genera cada año se distribuye, generalmente, con un desfase de entre 6 y 18 meses.

Ahora que hemos entrado a un nuevo momento de incremento de los precios de los minerales, discutamos en serio y a fondo cómo el país recupera de la mejor manera la renta extractiva y, sobre todo, cómo la utiliza para el beneficio de toda la población. Para discutir en serio estos temas hay que alejar los ofrecimientos irresponsables que se hacen en las campañas electorales para ganar votos.

 

03 de mayo de 2021