Sobre la derogación de decretos que entregaban lotes petroleros offshore para exploración/explotación petrolera en el mar del norte peruano

Alejandro Chirinos

 

El mar se protege, el océano se cuida, porque el gran ecosistema marino forma parte de nuestra gran casa. No solo nos provee de oxígeno que hace posible la vida en el planeta sino que absorbe el exceso de carbono que producimos los humanos por nuestro consumo de productos derivados del petróleo, el combustible más sucio y cuyo uso excesivo ha llevado a que el calentamiento global se haya acelerado en los últimos cincuenta años, llevándonos a una situación límite como especie y a las otras con las que compartimos la gran casa.

Apostar por la extracción de hidrocarburos en el mar no es sostenible. A pesar de su gran tamaño –dos terceras partes del planeta–, el océano tiene una capacidad limitada de absorción de carbono antropogénico. Forzar esa capacidad lleva a la sobreacidificación oceánica y esa situación extrema pone en riesgo la vida en el planeta. En efecto, hoy contamos con evidencias probadas y documentadas de los impactos generados en esos estupendos ecosistemas submarinos llenos de vida: los arrecifes coralinos.

El consenso global nos indica que debemos avanzar hacia energías más limpias, menos contaminantes y genuinamente sostenibles que contribuyan a recuperar y restaurar lo que hemos perdido progresivamente en los últimos cincuenta años, para lograr al menos estabilizar las condiciones que hacen posible nuestra existencia. El océano nos ayuda en esa labor cumpliendo funciones fundamentales inclusive desde la biodiversidad que alberga. En efecto, está científicamente probado que los más grandes mamíferos marinos como las ballenas ayudan en la lucha contra el calentamiento global a través de sus excrementos que cumplen la función de absorción de dióxido de carbono.

Sin embargo, nuestro consumo incontrolable y nuestra apuesta por el uso de derivados del petróleo nos están haciendo notar el estrés oceánico. Seguir apostando por el combustible fósil como principal fuente de energía es simplemente insensato, incoherente y absurdo, y solo contribuye a hacer insostenible la vida en el planeta.

Por tales razones es saludable la decisión tomada por el actual gobierno peruano, sobre la derogación de los decretos que entregaban los lotes petroleros offshore para exploración/explotación petrolera en el mar del norte peruano. Considerando además que los lotes offshore entregados directamente por PPK antes que dejara el cargo se encuentran en una  de las zonas más importantes del mundo en términos de biodiversidad marina: el Mar Pacífico Tropical o  Mar de Grau, que desde hace seis años espera ser aprobada como Zona Reservada y que de lograrse nos colocaría en la línea de los países que van adelante en la conservación de la biodiversidad marina, de los océanos y en el cumplimiento del objetivo 14 de los ODS, compromiso internacional que además hemos asumido como país.

La sensata decisión adoptada por el gobierno peruano conducido por Martín Vizcarra ha sido posible gracias a la acción articulada de pescadores artesanales, representantes en el congreso y sus autoridades, que analizaron colectivamente la situación e identificaron los impactos directos probables que tendría sobre la pesca. Una gran acción de incidencia colectiva que finalmente ha dado buenos resultados y que además ha permitido que en la norma emitida se exija la aprobación del nuevo Reglamento de Participación Ciudadana para las Actividades de Hidrocarburos incluso en los actuales procesos de licitación en trámite.

Sin embargo seguimos en alerta, ya que solo se ha derogado los lotes entregados a Tullow Oil que no tenían contrato. Falta evaluar los lotes dados a Anadarko frente a Lambayeque y La Libertad.

Esta decisión del gobierno exige que seamos vigilantes sobre los intereses que hay en el mar y en los océanos. El cambio de matriz energética hacia el uso de otra más limpia no es sencillo, toma tiempo, pero tampoco es conveniente para algunos pocos.

Dato:

  • Los cinco lotes offshore entregados por PPK a la empresa de capitales irlandeses Tullow Oil sumaban cerca de tres millones de hectáreas, lo que corresponde aproximadamente a la décima parte del territorio ecuatoriano.
  • La mayor parte de bolsas plásticas que consumimos se derivan de petroquímicos, son de fácil fabricación y sus costos muy bajos.
  • Los derrames petroleros en el mar son muy difíciles de controlar y sus impactos en el ecosistema marino son muy severos generando daños mayormente irreversibles.
  • Este año se generó un gran derrame de petróleo en Borneo Indonesia y se prevé que la recuperación del ecosistema tardará unos 6 años.
  • Para extraer el recurso fósil se requiere el uso de mucha cantidad de agua mezclada con sustancias químicas contaminantes que tiene por función lubricar las tuberías para reducir las fricciones con las rocas y facilitar la extracción. El agua contaminada debe ser tratada para que no regrese al mar y generar daños irreversibles.

23 de mayo del 2018