Reanudación de la minería con riesgos latentes

Por Luis Gárate

El Ministerio de Energía y Minas (Minem) ha confirmado que autorizó la reanudación del 91% de las operaciones de la gran minería, en el marco del proceso de reactivación económica en medio de la pandemia desatada por el COVID-19.

Según el Minem, cuentan con autorización para el reinicio de actividades un total de 41 titulares que operan 61 unidades mineras correspondientes a la gran minería y dos proyectos declarados de interés nacional.Las compañías habrían cumplido con presentar sus planes para la vigilancia, prevención y control del COVID-19 en el trabajo, en base al protocolo sanitario emitido por el sector.

Imagen: Andina

Se estima que la reanudación de las operaciones autorizadas durante la fase 1, dinamizará el 87% del producto bruto interno (PBI) de la minería metálica, que representa un total de 101,000 empleos directos a nivel nacional.[1]

Asimismo, también se habría previsto la reanudación de las actividades de la mediana, pequeña y minería artesanal para la fase 2 que se inició el 5 de junio. Según el MINEM, estas operaciones permitirán que el sector alcance un nivel de producción cercano al que tenía antes de la emergencia sanitaria declarada por el brote de la COVID-19.

Cabe preguntarnos si realmente estos protocolos sanitarios aprobados son   adecuados para la prevención del contagio, el cuidado y la atención a los casos positivos. Como lo han advertido diversos especialistas como la laboralista Nelly Ledesma y Leonidas Wiener, los protocolos de las empresas mineras tendrían serios vacíos y deficiencias respecto a la situación de los trabajadores y en relación a las comunidades aledañas a los campamentos mineros  [2].

Recordemos que hasta el momento habría alrededor de 800 contagiados entre los trabajadores mineros, cifra que no estaría contando a los posibles infectados de empresas contratistas o intermediarias con las que operan las mineras. Asimismo, siguen habiendo denuncias de la Federación Nacional de Trabajadores Mineros (FNTMMSP) respecto a diversas unidades mineras que estarían paralizando labores frente a casos de contagios y por las medidas inadecuadas para el retorno de labores; es el caso de Shougang en Marcona y unidades de Buenaventura en Arequipa.

No cabe duda que la paralización de actividades productivas, incluida la minería, ha afectado la economía. Sin embargo, esto ha pasado en casi todos los países. En nuestro país, la crisis nos está mostrando nuevamente la falta de responsabilidad de los grupos empresariales a la hora de reiniciar las labores,que descuidan las condiciones de seguridad y exponen a sus trabajadores.

Si la gran minería que trabaja, supuestamente,en condiciones óptimas y con estándares internacionales viene reportando casos positivos, habría que preocuparse por lo que pueda pasar con la mediana y pequeña minería y, por supuesto, con la minería artesanal que desarrolla sus actividades muchas veces en lugares bastante alejados y en condiciones de extrema precariedad.

Las cifras de contagiados en el sector minero no dejan mentir. Si consideramos que el número general de contagios a nivel nacional está creciendo a cifras que bordean los 5 o 6 mil diarios, es un derecho de la ciudadanía demandar una mayor transparencia y vigilancia en el diseño, aplicación y fiscalización de los protocolos de seguridad y salud de todos los sectores económicos. La reactivación económica y el regreso a operaciones del sector minero no pueden darse a costa de la salud e incluso la vida de los trabajadores.

[1]https://andina.pe/agencia/noticia-peru-viabiliza-reanudacion-del-91-las-operaciones-de-gran-mineria-800240.aspx
[2] http://cooperaccion.org.pe/el-protocolo-ausente/

08 de junio de 2020