No hay derechos humanos sin democracia

Imagen: Wayka

El 9 de noviembre de 2020, pasará a ser una de esas fechas que los peruanos y peruanas recordaremos como un capítulo más de afrenta a la democracia. El Congreso de la República, utilizando de manera distorsionada el artículo 113 de la Constitución referido a la “incapacidad moral”, ha dado un golpe de estado, vacando al presidente Martín Vizcarra. Esto ha ocurrido a escasos cinco meses de las elecciones generales y cuando la propia Fiscalía de la Nación venía investigando varias denuncias de corrupción en contra del ahora ex presidente.

Lo cierto es que en medio de la emergencia sanitaria y una de las peores crisis de nuestra historia, todo se ha puesto en riesgo. Aparte de los retos que seguimos enfrentando para salir adelante en medio de la pandemia y la crisis económica, la vacancia presidencial -como lo ha señalado un reciente comunicado de la Coordinadora Nacional de Derechos Humanos- pone en cuestión el Estado de Derecho, el equilibrio entre poderes del Estado, los avances en la lucha contra la corrupción y la independencia del sistema de justicia, la elección de las y los magistrados del Tribunal Constitucional, entre otras importantes autoridades judiciales y fiscales y tiene en su mira la reforma educativa y del sistema universitario. También está en riesgo la continuidad democrática del país.

Desde el momento en que se acordó la vacancia en el Congreso, la población ha salido a las calles, en costa, sierra y selva. Nos llegan las imágenes de los pueblos indígenas amazónicos y andinos, de las poblaciones costeras, movilizados, manifestando su rechazo a la clase política y a la decisión tomada por el Congreso de la República, de la misma manera en que todos estos años han defendido sus territorios y los bienes de la Naturaleza frente a distintas agresiones.

Pero además, los pueblos indígenas saben muy bien lo que se viene: acaba de asumir la Presidencia del Consejo de Ministros un representante de los sectores más conservadores de la sociedad peruana, que en más de un ocasión ha expresado todo su racismo, que niega el derecho a la consulta previa, libre e informada para los pueblos indígenas y que tuvo responsabilidad política en el conflicto de Bagua.

CooperAcción forma parte del movimiento de derechos humanos y de diversos colectivos que hoy en día se vienen movilizando en defensa de la democracia. En CooperAcción entendemos que no hay derechos humanos sin democracia y somos  parte de esa sociedad civil que está movilizada y se mantiene en alerta, buscando recuperar plenamente el estado de derecho en nuestro país.

11 de noviembre de 2020