Juan José Garrido, director de Perú 21, ha respondido a nuestra carta (http://blog.peru21.pe/blogdelaredaccion/2016/10/19/no-somos-antimineros). Acá va mi respuesta.

Al parecer al señor Garrido le ha molestado que difunda mi respuesta, según él, “sin darle tiempo”. Bueno, lo cierto es que le envié el mensaje y además desde mi oficina se comunicaron con Perú 21 para pedir que publiquen nuestra carta y la respuesta fue la misma que él ha dado: “no es usual para una columna de opinión”. ¿Había alguna posibilidad de que la publique? Me quedó claro que no y si él me dice que algo de lo que escribo va a ser publicado en Perú 21, le prometo que no vuelvo a escribir -abstención total- hasta que llegue ese ansiado día.

Pero al parecer el  director de Perú 21 considera que él si puede acusarnos a nivel nacional de querer paralizar el proyecto minero más importante del país, pero nosotros demostramos nuestros malos modales por habernos atrevido a responderle en público. Bueno pues, que cada uno saque sus conclusiones.

Al margen de las formas, que siempre hay que guardarlas, lo más importante es tomar en cuenta su segunda respuesta. Vamos por partes:

-          Un punto a favor es que el señor Garrido ha dejado de lado las confusiones de concepto en las que incurría en su columna del pasado lunes 17 de octubre: ya no ha insistido en confundir conflictos como Tambogrande, Conga Tía María y otros, con el de Las Bambas y tampoco ha vuelto a hablar de extractivismo. Vamos avanzando.

-          Pero ahora ha pasado de acusarnos de querer traernos abajo Las Bambas a pretender demostrar que somos antimineros y seguramente de querer traernos abajo a toda la minería. Esa es su nueva y aparente  cruzada. ¿Cuáles son las nuevas evidencias? Para ello, él y seguramente su equipo se están dedicando a revisar todas nuestras cartillas, folletos y demás publicaciones, para encontrar la frasecita comprometedora, la prueba irrefutable y demoledora, que le va a permitir demostrar que si somos antimineros y de esa manera nos pueda caer todo el peso del rechazo generalizado.

-          ¿Y qué ha encontrado? Una cartilla del año 2013 donde CooperAcción sostiene que “la minería colisiona con la agricultura y el medio ambiente; que la minería considera al territorio “un bien mercantil comercializable”; que “lucran del trabajo” y así”. Contundente y demoledor. Pero como en Perú 21 han hecho su trabajo de revisión profunda en todos los anaqueles de nuestro sitio web,  también nos saca otra prueba irrefutable: en otra publicación decimos que “Diversos estudios han demostrado que “las zonas mineras deberían ser consideradas como sitios potencialmente peligrosos para la salud” (Mejía y otros, 1999)”.

-          Avasalladoras e irrefutables las pruebas. Ahora CooperAcción va a tener que cambiar su nombre a algo así como “CooperAccion, Acción Solidaria contra la Minería”.  No importa que se citen estudios; que la OMS, universidades de prestigio en el tema de salud como la de ST. Louis de Missouri y los propios estudios desarrollados en el país de entidades púbicas, alerten sobre los impactos en la salud en zonas de influencia de actividades metalúrgicas. ¿La Agencia de Protección Ambiental de los Estados Unidos (EPA) es antiminera? ¿Qué conclusiones saca el señor Garrido de lo que pasa en la provincia de Yauli en Junín, o en Cerro de Pasco, en Espinar, etc.? ¿Por qué en algunos países con actividad minera se está avanzando en legislación y medidas especiales en el tema de salud y minería, precisamente porque han llegado a la conclusión que en las zonas con presencia minera es importante desarrollar acciones de prevención y monitoreos específicos. ¿Un centro de salud en el distrito de San Isidro en Lima, debe ser -como sucede ahora- y tener el mismo formato en materia de equipamiento y equipo de profesionales que, por ejemplo, un centro de salud de Cerro de Pasco, La Oroya o Espinar? ¿Qué nos demuestran los hechos?  Para él, poner  estos temas en el debate público es pura y dura acción antiminera.  

-          Pero lo más grave de todo es esta afirmación/acusación y toda la carga que lleva consigo: CooperAcción, entre otras cosas, forma líderes. Para ello utilizan estos manuales de adoctrinamiento: cómo deben abordar el tema minero cuando se encuentran frente a otros ciudadanos de sus zonas, cómo deben “meter” las ideas, cómo deben interactuar con la empresa, y, por supuesto, cómo deben exigir sus demandas. Y si para ello recurren a “estudios”, “mitos” o lo que sea, ¡pues bienvenidos sean!.

-          Este enfoque es uno de los temas cruciales en el pensamiento del señor Garrido y de varios que como él en estos días se presentan por todos lados y de pronto se han convertido en los “especialistas” de Las Bambas. Aparentemente, han seguido cursos y diplomados a distancia, porque en la gran mayoría de casos, ni siquiera tienen idea de cómo llegar a Chalhuahuacho. Como señala Javier Torres, para ellos “la población es una suerte de comparsa, ni siquiera actores de reparto, sino simples extras que son arrastrados por los “malos”, a una pelea que no entienden por su supuesta ignorancia y atraso”. No reconocen ninguna agenda legítima del lado de la población y como afirma Garrido en su columna, el elemento central es que estamos frente a una conspiración, Y claro, una conspiración debe ser aplastada.

Para terminar este capítulo, vuelvo a la columna del pasado 16 de octubre: “El fin de estos grupos es parar el extractivismo. Lo dicen abiertamente en sus páginas web”. Siga buscando señor Garrido: www.cooperaccion.org.pe

Ver también: 

José De Echave le responde al director de Perú 21

21 de octubre de 2016

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