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Dionel Martínez Castillo

La emergencia generada por el fenómeno de “El Niño Costero” reavivó el debate sobre el alto riesgo de desastre[1] en el que se encuentra la ciudad de Lima, por el probable deslizamiento o colapso del relave minero “Triana”. Propiedad de la empresa minera australiana Nyrstar, este relave está ubicado en el kilómetro 93 de la Carretera Central en el sector conocido como cerro Tamboraque, a escasos metros del curso del río Rímac. De ocurrir un colapso, podría contaminar las fuentes de agua que abastecen a las plantas de tratamiento de Sedapal.

El pasado 4 de abril, Gestión publicó un artículo titulado “Lluvias ponen en riesgo de contaminación del agua por 18 relaves mineros en el país[2]” en el que, además de referirse a la situación de Tamboraque, se señala que el Organismo de Evaluación y Fiscalización Ambiental (OEFA) había identificado 18 relaves mineros que representaban un potencial riesgo ambiental[3], debido a las lluvias torrenciales ocurridas en todo el país.

Fue a partir de este artículo y en el marco de la Ley de Transparencia y Acceso a la Información Pública que se solicitó a OEFA la información espacial detallada (incluidas coordenadas geográficas) de los 18 relaves mineros citados en el diario Gestión. OEFA nos alcanzó la información requerida con la aclaración de que los relaves mineros identificados en situación de riesgo eran 17 y no 18 como lo había mencionado el diario Gestión, el cual posteriormente publicó una nota aclaratoria.

De la revisión previa de la información remitida por OEFA, se encontró que de los 17 depósitos de relaves[4] que presentan potencial riesgo ambiental, 16 están en operación y solo uno está en proceso de cierre o cerrado. Estos relaves pertenecen a 15 proyectos de propiedad de 12 compañías mineras. Entre los casos identificados están Buenaventura, que con sus minas Julcani y Orcopampa tiene tres de los 17 relaves; la compañía Antapaccay con la mina Tintaya que tiene dos relaves; la compañía Volcan con sus minas Carahuacra y Andaychagua que tiene dos; y la compañía minera Kolpa con la mina Huachocolpa Uno que tiene dos depósitos de relaves, que podrían generar un desastre ambiental.

Si analizamos la distribución espacial de los 17 puntos, vemos que están localizados en 13 distritos, pertenecientes a 11 provincias de 9 departamentos del Perú. Así mismo identificando su ubicación y contigüidad a quebradas y ríos, vemos que siete de estos relaves podrían contaminar las aguas del río Mantaro a través de sus afluentes. Asimismo, se observa la posibilidad de un desborde o colapso del relave Chinchán de la mina Casalpaca sobre la quebrada Yuraccocha (afluente del río Rímac), que podría significar un desastre mayúsculo en términos del abastecimiento de agua potable para gran parte de la población limeña (ver cuadro y mapa, para mayor detalle de otros casos).

Como sabemos, existen altas probabilidades de que en un contexto de variabilidad climática se vuelvan a repetir fenómenos de intensidad atípica, lo que podría convertir este riesgo ambiental en desastres con miles de afectados, pues la proximidad de estos 17 relaves a quebradas y ríos que son fuentes de agua de poblaciones urbanas y rurales es preocupante.

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21 de julio de 2017

 

 

 



[1] El riesgo es la posibilidad (o probabilidad) de perder aquello a lo que se atribuye importancia. Para un territorio es la posibilidad (o probabilidad) de perder los elementos esenciales (por ejemplo el agua potable en la ciudad de Lima) que permiten su funcionamiento y desarrollo (D’Ercole y Metzger, 2002).

[3] Según la Guía de Evaluación de Riesgos Ambientales de la Dirección de Calidad Ambiental (Ministerio del Ambiente) publicada en el año 2011, el riesgo ambiental se define como “la probabilidad de que ocurra un efecto adverso como resultado de la exposición a contaminantes. Para que exista riesgo deben conjugarse el peligro y la exposición a dicho peligro. Los individuos o grupos de individuos expuestos se denominan receptores y pueden ser receptores humanos, animales y plantas, ecosistemas o receptores ambientales a proteger (por ejemplo: acuíferos o cuerpos de agua superficial)”.

[4] En el procesamiento de la información espacial se identificó que, de los 17 relaves mineros remitidos por OEFA; los depósitos de relaves Santa Catalina del proyecto minero Quiruvilca, N° 9 del proyecto minero Julcani y un relave del proyecto minero Cerro Verde, tenían coordenadas de ubicación espacial erradas, por lo que se procedió a su georefenciación de manera referencial con ayuda de la base de datos de unidades mineras en exploración y explotación del Ministerio de Energía y Minas. Así mismo, debido a que OEFA, envió las coordenadas de ubicación de relaves en diferentes sistemas, se hizo la conversión al sistema de coordenadas Universal Transversal de Mercator (UTM).

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