La sombra de Glencore

Tras confirmarse la compra de Volcan, Glencore se consolida como la principal corporación minera que opera en el Perú. La empresa, con sede en Suiza, también controla Antapaccay, Perubar, Los Quenuales y Antamina. Pero ¿quiénes están detrás de esta gran corporación y cuál es su historial?

Hace pocos días, una filtración de millones de documentos de un estudio de abogados con sede en el paraíso financiero de Bermudas ha revelado un conjunto de casos que ponen en cuestión la conducta de esta corporación en diversas partes del mundo. El caso se conoce como los “Paradise Papers” y muestra cómo el estudio Appleby “ayuda a sus clientes a reducir su carga fiscal; opacar propiedades de bienes como compañías, aviones privados, bienes raíces y yates; así como a establecer fideicomisos —que en algunos casos alcanzan los miles de millones de dólares— en paraísos fiscales”, según información del New York Times.

Glencore es uno de los principales clientes del estudio Appleby, y la filtración está revelando las prácticas de la empresa en lugares tan diversos como África, América Latina o el Asia. “Los documentos de Appleby muestran que Glencore desvió millones de dólares a través de las Bermudas y otros paraísos fiscales”, según la investigación realizada por miembros del Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación (ICIJ, por su sigla en inglés).  “Los archivos sobre Glencore contienen correos electrónicos confidenciales, actas del Consejo Directivo, diagramas de reestructuración impositiva, contratos de préstamos multimillonarios, acuerdos de venta y conversaciones abiertas sobre qué reglas se podían o no corromper como parte del debate riesgo-beneficio”, señala la investigación.

Uno de los casos notables se refiere a las extrañas operaciones en la República Democrática del Congo, donde la empresa logró hacerse del control de la mina Katanga tras reclutar a un lobbista internacional con contactos muy estrechos con funcionarios del Gobierno. “Los archivos filtrados proporcionan la prueba más detallada hasta el momento del cabildeo que realizan los gobiernos tras bastidores y de los flujos de capital que ayudaron a Katanga, mina en la que Glencore era accionista en ese momento, a adquirir licencias mineras. Al mismo tiempo, se plantean nuevas preguntas sobre cómo y por qué Katanga, posteriormente adquirida por Glencore, pagó un precio que los críticos han considerado menor a su valor real”, según relata la investigación, traducida y publicada en el portal Ojo Público.


Dan Gertler, lobbista deorigen israelí acusado de presuntos cabildeos irregulares en beneficio de Glencore en la República Democrática del Congo.

En Argentina, los documentos encontrados revelan que Glencore controlando casi todas sus operaciones mineras a través de empresas radicadas en los paraísos fiscales de Bermuda y Caimán. De hecho, días atrás un fiscal federal de Tucumán pedía la detención de funcionarios por presunto lavado de fondos provenientes de la mina La Alumbrera. Esta operación tiene también denuncias por temas ambientales. En julio, la justicia argentina ordenó la suspensión temporal de las actividades de La Alumbrera debido a las sospechas de contaminación; en tanto que el gerente general de esta empresa fue procesado como responsable de la contaminación del río Salí-Dulce con metales pesados, según informa otra investigación publicada en el portal Convoca.pe.


Tintaya – Antapaccay, una de las principales operaciones de Glencore en el Perú. Se ubica en Espinar, Cusco, zona con evidencias de grave contaminación.

En el Perú, Glencore es asociada no sólo a un gran poder económico, sino también a un dudoso comportamiento en términos ambientales y sociales. En Espinar, Antapaccay opera en un contexto de gravísima contaminación por metales pesados, y pese a que la empresa ha insistido en que se trata de “contaminación natural”, lo cierto es que el Estado aún no ha podido (¿o no ha querido?) determinar con precisión las responsabilidades del caso. Informes técnicos demuestran contaminación “asociada” a las zonas de actividad minera. Por su parte, Perubar ha interpuesto una demanda ante el Tribunal Constitucional con la cual podría anular la capacidad operativa del Organismo de Evaluación y Fiscalización Ambiental (OEFA). Y la recientemente adquirida Volcan es la empresa que más ha incumplido las normas ambientales en el Perú, con 60 sanciones registradas según un informe de Convoca.pe. Por su parte, Los Quenuales, Perubar y Antamina acumulan 48 sanciones.

Este viernes tendrá lugar la presentación del Informe Sombra, un documento elaborado por organizaciones independientes de cuatro países de América Latina y que revela una mirada crítica frente a los informes de sostenibilidad de sus operaciones, publicados por Glencore. El informe describe aspectos ambientales, sociales y fiscales de la actuación de Glencore en Perú, Argentina, Bolivia y Colombia. En la presentación, también participará Convoca.pe para profundizar en las nuevas revelaciones de los “Paradise Paper”. Una excelente oportunidad para conocer mejor a la que se ha convertido, hoy por hoy, en la principal corporación minera que opera en el Perú.