¿Con qué rigurosidad técnica se analiza la conflictividad social minera en el Perú?

 

 

Foto: Salvemos el Valle Tambo 

Por: Cesar Flores

En el camino de ir superando las barreras que existen en Perú para alcanzar un desarrollo multidimensional, bajo parámetros democráticos, es necesario que se eleve el nivel técnico de los análisis que se realizan en relación a los contextos económicos, sociales, políticos, culturales y ambientales.

Al respecto, consideramos que el documento “¿Cómo se organizan los conflictos mineros?”[1] publicado por Lampadia trasgrede estándares mínimos de rigurosidad analítica en el campo de las ciencias sociales al no incluir evidencia directa que sustente sus numerosas hipótesis y aseveraciones.

En cualquier investigación sobre conflictividad social es necesario recurrir a los enfoques más recientes. Asimismo, es necesario abarcar el mayor espectro de perspectivas teóricas para alcanzar una reflexión amplia y seria. Al respecto, sería recomendable una revisión de la publicación “La Gobernanza y la Ley” elaborada por el Banco Mundial en el 2017. Una de sus tres conclusiones principales señala lo siguiente:

“Las asimetrías de poder pueden socavar la efectividad de las políticas. La distribución desigual del poder en el ámbito de las políticas puede conducir a la exclusión, la captura y el clientelismo.” (ver: http://www.worldbank.org/en/publication/wdr2017)

Esta conclusión del Banco Mundial ha sido advertida previamente por CooperAcción como una de las debilidades principales de las mesas de diálogo como política pública, y que reduce la funcionalidad de este mecanismo de resolución de conflictos. Con el objetivo de fortalecer la política pública de las mesas de diálogo y de que los conflictos sociales se resuelvan por vías pacíficas y democráticas, CooperAcción realizó las investigaciones La experiencia de la mesa de diálogo en Espinar 2012-2013 ¿Un nuevo modelo de gestión de conflicto socio ambiental?[2] (Zeisser, 2015) y Conviviendo con la minería en el sur andino. Experiencias de la mesas de diálogo y desarrollo de Espinar, Cotabambas y Chamaca[3] (Flores, 2016). Las recomendaciones de estas investigaciones han sido compartidas en eventos públicos y en varias mesas de trabajo multiactor, por ejemplo, en el marco del proyecto de prevención de conflictos del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo.

Cuando se observan los argumentos de los defensores de la teoría del “complot” en el ámbito minero, la primera constatación es que este análisis pareciera estar estático a través de los años, sin ningún tipo de apertura a nuevos enfoques que expliquen la conflictividad social.  Pero más peligroso aún, en cuanto al objetivo de avanzar como país (en el sentido amplio), es que, premeditadamente o no, parecen alentar siempre un clima de confrontación y no tener la capacidad de reconocer la multiplicidad de opiniones y aportes que pueden ayudar a resolver la conflictividad social en el país. Ante ello, desde CooperAcción siempre nos hemos preguntado ¿quiénes son realmente los que impiden el desarrollo?

5 de febrero de 2018

 

[1] http://www.lampadia.com/assets/uploads_documentos/50963-spin-version-final-folleto-como-se-organizan-los-conflictos-mineros.pdf
[2] http://cooperaccion.org.pe/publicaciones/la-experiencia-de-la-mesa-de-dialogo-en-espinar/
[3] http://cooperaccion.org.pe/wp-content/uploads/2016/09/Conviviendo%20con%20la%20mineria.pdf