Amazonías en disputa y agendas paralelas institucionales

Marlene Castillo Fernández

José De Echave, hace unas semanas en este mismo medio, en el artículo “Estamos perdiendo la Amazonía” exhortaba a acciones concretas, efectivas y urgentes para detener la deforestación de la gran selva amazónica y recuperar lo perdido, en el marco de un esfuerzo continental plenamente asumido de manera articulada por los 9 países amazónicos. Sin duda necesario y urgente, pero un esfuerzo continental que se ubica en un campo de Amazonías en disputa, cuando el autor señala que la deforestación es un síntoma que expresa las presiones de diversos extractivismos – legales e ilegales -, proyectos de infraestructura, incendios forestales entre otros factores. Ubicándonos así en las macro coordenadas de la disputa estratégica: la conservación de la Amazonía o su conversión en territorialidad extractivista, en un contexto de acelerado cambio climático que inclina el plano a favor de su conversión. Este texto pretende bosquejar las “Amazonías en disputa” a partir de las agendas estratégicas de cuatro actores institucionales continentales, que se revelan como agendas paralelas en sus declaraciones públicas recientes, después del shock pandémico del primer semestre del 2020.

Imagen: Infoamazonia

Por una parte, dos actores institucionales en los márgenes de la “Amazonía oficial/estatal”con agendas paralelas pero ubicadas en la misma coordenada de la conservación/defensa de la Amazonía interpelando explícitamente la expansión con despojo del extractivismo. Uno que se enuncia en representación de la Amazonia Indígena y otro que se enuncia en representación de la Amazonía Andina de todos los pueblos, incluidos los pueblos indígenas amazónicos. Pero, ambos incorporando información y análisis de la Red Amazónica de Información Socioambiental Georeferenciada (RAISG), consorcio conformado por ocho organizaciones de la sociedad civil de los países Bolivia, Brasil, Colombia, Ecuador, Perú y Venezuela.

Así tenemos, a la Coordinadora de las Organizaciones Indígenas de la Cuenca Amazónica-COICA, actor que se enuncia en representación de la Amazonía Indígena aludiendo a la relevancia de los Pueblos Indígenas en la conservación amazónica y por tanto en la resiliencia climática:más del 50% del Carbono se encuentra en territorios de los Pueblos Indígenas y en áreas naturales protegidas, a menudo gestionados de forma sostenible (RAISG, 2020); y que, en varios estudios científicos, los territorios indígenas han demostrado la tasa más baja de cambio neto en sus stocks de carbono, en comparación con áreas naturales protegidas (Walker y col., 2020).  Que, los más de 511 Pueblos Indígenas que habitamos en la Amazonía, incluyendo más de 60 Pueblos en Situación de Aislamiento y Contacto Inicial (PIACI), de acuerdo a nuestra cosmovisión y relación armónica con el territorio y la madre naturaleza, salvaguardamos y somos los hijos defensores del bosque y de la vida para las futuras generaciones”.  Ver Mapa RAISG-2020: Territorios Indígenas (color naranja) y ANP (color verde)

Su perspectiva estratégica la resume en el lema convocante que ha adoptado “Amazonía Viva, Humanidad Segura”. Recientemente, el 23 de diciembre, el Consejo Directivo de la COICA,reunido en Quito (Ecuador) publicó la “Declaración de los pueblos indígenas de la Amazonía ante la crisis climática” en la que resuelven declarar la emergencia climática en la Amazonía y la movilización permanente en defensa de sus territorios, así como implementar el fondo de emergencia climática para la Amazonía para el “financiamiento directo a las iniciativas de energías renovables, economía indígena, educación intercultural, desarrollo de medicina tradicional, restauración, soberanía y seguridad alimentaria para la vida plena en los territorios de los Pueblos Indígenas”. Fundamentan estas dos resoluciones y sus exigencias a los gobiernos e instancias internacionales a actuar ante la emergencia climática, endiversas consideraciones, de las cuales destacamos:

i-la amenaza que están encarando la Amazonía y los pueblos indígenas (citando los últimos alcances de RAISG 2020)“de un sistema económico global insostenible debido a la voracidad de los sectores extractivos, agroempresariales y energéticos”, exacerbada por los impactos ya no sólo del acelerado cambio climático sino también de la pandemia en curso;

ii-la omisión deliberada del papel de los territorios indígenas en la protección y restauración de los ecosistemas vitales para la sociedad global y su lucha contra el cambio climático asociada a que los pueblos indígenas de la Amazonía no son parte activa de las políticas nacionales e internacionales sobre los bosques, cambio climático y su financiamiento global; y,

iii- la proyección de un escenario futuro amazónico de mayor devastación ecológica por la expansión acelerada de la deforestación y degradación ambiental, que está poniendo a la Amazonía en un punto de no retorno, en un contexto de incumplimiento de los Acuerdos de París, inacción de la Organización intergubernamental del Tratado de Cooperación Amazónica-OTCA y la priorización de objetivos comerciales por parte del Mercosur sin consideración alguna de los impactos en la Amazonía y los pueblos.

El segundo actor, el Foro Social Panamazónico-FOSPA, actor que se enuncia en representación de la Amazonía Andina aludiendo a la relevancia de todos los pueblos y sociedades urbanas y rurales en la defensa de la Amazonía a la que califica de la casa común. Su perspectiva estratégica se resume en su actual lema convocante “Por la vida, defendemos la Amazonía” que se completa con el título “Volvamos a la tierra: llamado a la unidad de los pueblos para entretejer los caminos hacia una vida digna en la Amazonía” adoptado por la Carta de Mocoa emitida por el IX FOSPA el 15 de noviembre 2020. Este FOSPA-virtual reunió a delegaciones de la sociedad civil y de los pueblos sea indígenas, ribereños, afroperuanos, andinos amazónicos que reconocen que su propia supervivencia depende de la Amazonía viva/conservada.

Mediante la Carta de Mocoa exhortan a los actores sociales que buscan representar, a construir la esperanza para la Amazonía: Es el tiempo de volver a nuestros orígenes y planear la vida con nuestras propias visiones,espiritualidades y con nuestras propias manos. Las empresas y los gobiernos corporativistas mantienen una organización estatal subordinada al modelo de desarrollo del capital, con una visión neoliberal de saqueo de los bienes de la madre tierra, quien es la salvaguardia para la pervivencia y el buen vivir de los pueblos aquí asentados (…) La defensa de la Selva pasa por aprender a convivir con ella, compartiendo comunitariamente sus formas propias de abrigo, alimento, economía, medicina y sabiduría ancestral,avanzando a relaciones de respeto e igualdad en nuestras comunidades, erradicando toda forma de violencia. Esta fuerza vital no es comprendida ni compatible por la sociedad consumista y de ambición extractivista”

Así mismo denuncian que en medio de la intensificación de la crisis climática y sanitaria, las medidas de recuperación económica y especialmente el confinamiento “ha servido para intensificar los megaproyectos mineros y energéticos, de infraestructura y de expansión de la agroindustria y la ganadería extensiva. Esas medidas anuncian un tiempo de despojoextremo de los elementos vitales para la sostenibilidad física y cultural de todos los pueblosde la Amazonía, rurales y urbanos”.Entre las iniciativas de acción de su agenda para entretejer los caminos, destacamos las siguientes:

i-Impulsar la Declaración Universal sobre los derechos de los Ríos y la intangibilidad de las cabeceras de cuencas, fuentes de agua, ríos y bosques en los territorios de la Amazonía, para evitar así los impactos negativos de las actividades extractivas, agroindustriales, hidroeléctricas e hidrovías transnacionales; así como impulsar campañas y demandas internacionales en la búsqueda de sanciones legales ysociales contra corporaciones violadoras de los derechos humanos.

ii-Construir estrategias políticas, sociales, jurídicas para la exigibilidad y garantía de los derechos colectivos de los pueblos indígenas, afrodescendientes y campesinos frente a las actividades de las empresas que invaden nuestros territorios y los sitios sagrados.

iii-Impulsar las nuevas Iniciativas de Acción surgidas en el desarrollo de este IX FOSPA, como las de Transición Energética, Gobierno comunitario y soberanía amazónica, Biodiversidad amazónica y comunal.

Por otra parte, el actor institucional de la Amazonía oficial/inter-estatal, con agenda de coordinación, cooperación e intercambio intergubernamental que aparece orientada al desarrollo sustentable/sostenible de la macro Región Amazónica, ubicada explícitamente en el aprovechamiento de los recursos naturales renovables y sin agenda alguna sobre los recursos no renovables (minería, hidrocarburos, por ejemplo); pero, con inclusión instrumental de la promoción de los pueblos indígenas/tribales. Reproduciendo así esa lógica desarrollista de base extractivista (legado colonial) inclusiva de la conservación amazónica y de los pueblos indígenas en términos de objeto y sujeto subalternos (legado colonial) respectivamente.

Se trata de la Organización del Tratado de Cooperación Amazónica-OTCA, actor intergubernamental que se enuncia en representación de los países que se ubican en la cuenca amazónica (tiene como instancia máxima la Reunión de los Ministros de Relaciones Exteriores de Bolivia, Brasil, Colombia, Ecuador, Guyana, Perú, Suriname y Venezuela), aludiendo a la relevancia del proceso de cooperación intergubernamental que redundará en beneficio de sus respectivos países y de la Amazonía en su conjunto. Su perspectiva estratégica es más bien geopolítica y se sintetiza en la visión de futuro vigente desde el 2010: “Alcanzar el desarrollo sustentable de la Región Amazónica mediante el equilibrio entre el aprovechamiento de sus recursos, su protección y la conservación”. Entre sus objetivos estratégicos, destacamos los tres primeros: “i- Facilitar el intercambio y la cooperación entre los Países Miembros promoviendo el desarrollo sostenible y modos de vida sustentable con carácter estratégico en la región a fin de mejorar la calidad de vida de sus habitantes, con énfasis en las poblaciones vulnerables, los pueblos indígenas y otras comunidades tribales; ii-Velar por que los intereses y la soberanía de los Países Miembros sean respetados y promovidos; iii-Facilitar y fomentar acciones tendientes a la preservación, protección, conservación y aprovechamiento sustentable del bosque, la biodiversidad y los recursos hídricos de la Amazonía”.

El 14 de octubre 2020, la OTCA y el Fondo para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas de América Latina y El Caribe-FILAC suscribieron el Acuerdo Marco de Colaboración entre la OTCA y FILAC, que “priorizará acciones conjuntas en favor de la protección, promoción y ejercicio de los derechos de los Pueblos indígenas y otras comunidades tribales de la Región Amazónica y estará vigente por el periodo de seis años”; especialmente en “áreas de educación, cultura y tecnología, todo ello con la idea de movilizar recursos a nivel nacional e internacional que sean capaces de desarrollar proyectos, estudios, investigaciones y encuentros. Así se busca promover la interculturalidad, los conocimientos y saberes ancestrales, la protección y promoción de idiomas indígenas o el enfoque del desarrollo con identidad cuando de iniciativas económicas se trate”. Así mismo, anunciaron que “tanto el Observatorio Regional del FILAC como el Observatorio Regional Amazónico (ORA) de la OTCA se convertirán en sus puntas de lanza en un dinámico y proactivo intercambio de información sobre la situación de estos pueblos”.

“Este encuentro virtual contó con la participación de representantes y puntos focales de los Países Miembros de la OTCA, como también de otras organizaciones, ente ellos el coordinador General de la COICA, Gregorio Mirabal” de acuerdo a la nota de prensa de la OTCA.

Finalmente, un cuarto actor emergente del 2020 es el Panel Científico por la Amazonía-PCA,que se presenta como un referente internacional, conformado bajo los auspicios de la Red de Soluciones para el Desarrollo Sostenible de Naciones Unidas; cuya constitución se fundamenta (aunque no lo explicita/reconoce en su presentación) en la incidencia política de los descubrimientos de renombrados científicos sobre el rol bioclimático continental de los bosques primarios/maduros de la Amazonía y el riesgo de un desequilibrio con la pérdida creciente de la foresta (estimada en 20%) que configuraría un estado de irreversibilidad hacia un punto de no retorno y su conversión acelerada en sábana, afectando severamente la disponibilidad hídrica en el continente (Antonio Nobre 2014: “El futuro climático de la Amazonía. Informe de Evaluación Científica”). Tendencia que RAISG ha venido mostrando cartográfica y estadísticamente, tanto deforestación como las amenazas/presiones en los territorios (Ver mapa).

Esta coincidencia no explicitada se puede verificar en la sustentación de la constitución del PCA que hace en su página web: “Hoy este ecosistema de más de 7 millones de kilómetros cuadrados está amenazado por la deforestación, los incendios, la minería, el desarrollo del petróleo y el gas, las grandes represas para generación hidroeléctrica y las invasiones ilegales (…) Lo que sucede en el mundo afecta la Amazonía y lo que sucede en la Amazonía afecta al mundo. De su conservación depende el bienestar de quienes habitamos hoy el planeta y de las generaciones por venir. Apelamos a la conciencia de toda la humanidad para salvarla. Aún estamos a tiempo”(https://www.laamazoniaquequeremos.org/).

Ahí mismo, anuncia que el informe final del PCA está previsto para el primer semestre de 2021 y “será el primer informe científico realizado para toda la cuenca del Amazonas y su Bioma, y un llamamiento a los gobiernos, las empresas, la sociedad civil y los habitantes de todo el planeta a implementar las recomendaciones y actuar juntos para la conservación y el desarrollo de una Amazonía sostenible”. Su agenda parte de 10 claves para salvar la Amazonía: “i-La soberanía de la Amazonía es intocable; ii-Los derechos de los habitantes de la Amazonía son la prioridad; iii- Salvar la Amazonía es un compromiso global; iv- Soluciones basadas en la ciencia; v- Los pueblos indígenas de la Amazonía son los guardianes del bosque; vi-Monitoreo en tiempo real; vii-Economía eficiente y sostenible para una Amazonía con Futuro; viii-Responsabilidad para una producción sostenible; ix-Restauración urgente del bosque; x-Aprovechamiento de las nuevas tecnologías”. De este listado inferimos sesgos tanto tecnocráticos como eurocéntricos de su visión; subrayamos la negación del conocimiento y sabiduría de los pueblos indígenas como factor y autoría clave en la evaluación de las tendencias y las soluciones para salvar la Amazonía, restringiendo su rol a “guardianes”. Lo que me recuerda a lo que dijo una vez Wráys Pérez, presidente del GTANW: “no somos guardianes, somos conservadores del bosque amazónico”.

Según la nota de prensa del 28 de agosto 2020 de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza-UICN (conformada por organizaciones gubernamentales y organizaciones de la sociedad civil), la UICN forma parte de este PCA y participará a través de sus representantes de las Comisiones de expertos y sus miembros (COICA, Ecociencia, Instituto Sinchi, Tropenbos, IPE, Instituto Socioambiental, WCS, Smithsonian, o Field Museum); y su Secretariado. De acuerdo a la nota de prensa, el PCA cuenta con el respaldo de grandes figuras internacionales, entre ellos nombra a Gregorio Mirabal, Coordinador General de la COICA. Pero, como dice la Declaración de la COICA mencionada suscrita por Mirabal, hasta ahora la tendencia es la reducción del papel de los pueblos indígenas y sus representantes a actores pasivos, sin participación activa en las políticas nacionales e internacionales. Una vez más, las Amazonías en disputa política.

13 de enero de 2021